¡Banquetera, únete.!

La pandemia por Covid-19 ha tenido costos para todas, pero las crisis golpean de forma desproporcionada a quienes ya estaban en una condición de desigualdad, la población LGBTIQ+ ha resistido los embates más crudos en el último año. Perder los pocos espacios de encuentro y socialización para estar en casa, en muchos casos, con personas que no reconocen la diversidad como algo valioso, es estresante, agobiante y violento. En México, según la Encuesta Nacional de Discriminación que realiza el CONAPRED, 46% de los hombres y 40% de las mujeres no estaría de acuerdo con que su hijo o su hija se casara con alguien del mismo género, y 72% de las personas encuestadas reconocen que la población Trans es la más discriminada.

Vivimos en un contexto estructural de exclusión hacia la diversidad sexual. Solo por ser, tenemos que plantear nuestra existencia como un acto de resistencia, por eso son importantes las fricciones que se provocan para expandir el horizonte de lo correcto.

Para llegar aquí, otras tuvieron que poner el cuerpo, salir a la calle y oponerse a la idea de una sola forma posible de ser. En Guadalajara, desde 1982, se toman las calles para provocar, acompañar, reconocer e invitar a otras a ser libres. Las primeras personas que marchaban en grupos pequeños por Av. Juárez, acuñaron la consigna ¡Banquetera únete!, como una forma de llamar a quienes extrañadas, temerosas o representadas les observaban desde la banqueta. En 39 años, las formas, los motivos, las causas y coyunturas por las que salimos a la calle han cambiado, pero la invitación a quienes nos ven desde la banqueta, o cualquier otro lugar, sigue siendo la misma, !únete!. 

¡Banquetera únete! se integra de cinco piezas realizadas por creativas de las disidencias sexuales, que abordan las preguntas más punzantes que surgen al rechazar las normas del género, la belleza de nuestras formas de ser y amar y las más radicales y tiernas de nuestras resistencias. Con cada una de ellas, se realizaron carteles para ser llevadas a la calle, estos además incluyen referencias a redes de apoyo para familias y personas de la diversidad sexual, así se convierten al mismo tiempo en propaganda para la igualdad y en manos tendidas para quienes se encuentran con ellos en el momento que más lo necesitan.

Porque a pesar de todo es importante tomar el espacio público para hacernos visibles, para que quienes aún no conocen sobre nosotras sepan que la ciudad es más diversa que lo que pensaban; quienes dicen no estar de acuerdo con nosotras reflexionen que lo que nos separa, nos daña a todas; y para quienes necesitan vernos, para saber que no están solas, nos vean.

 

Andrés Treviño