Alejandra Laviada: La escalera hizo caer la casa

Del 31 de enero al 14 de junio de 2026
Curadoras: Viviana Kuri Haddad y Maya Renée Escárcega

Sala Lola Álvarez Bravo

 

Entre aquí y allá, la escalera es un espacio liminal inhabitable. Te lleva a algún lugar, pero no es un lugar para estar, es un espacio de tránsito (cierto es que hay quien vive debajo de una escalera y ocasionalmente sirve para instalar medios baños aprovechando el espacio debajo del descanso).  Al subir o bajar una escalera, nos encontramos momentáneamente en transición, sin pertenecer plenamente ni al piso inferior ni al superior. Esta cualidad intermedia otorga a las escaleras una dimensión temporal; marcan el paso no sólo del espacio, sino también de la experiencia. Simbólicamente puede representar ascenso social o espiritual, aspiración, esfuerzo y meta. Las escaleras también habitan en la memoria: una escalera en la casa de la infancia, un terror nocturno al escuchar pasos ascendentes, un crujido bajo los pies, los pasos pesados del padre, pasos rápidos en busca del escondite perfecto al jugar escondidillas o carreras descendentes entre los hermanos. Todo esto forma el trasfondo de experiencias muy íntimas (Gaston Bachelard).

 

Desde el descanso de la escalera se puede abarcar con la mirada el piso inferior y superior de la casa. Para la artista Alejandra Laviada, la casa significa el medio y el material que transforma en su obra. Todo trabajo que importa es honesto y pasa por lo personal, lo otro es meramente anecdótico. Las mudanzas que ha tenido la artista entre casa y estudio superan las quince veces. En el traslado va dejando restos y memorias, pero también rescata objetos que convierte en esculturas. Sus piezas encarnan el pasado funcional y simbólico al que pertenecieron, al mismo tiempo que mudan hacia una nueva caracterización dentro del mundo de las ideas.

 

La escalera como columna de la casa, la casa como fracción del barrio, el barrio como instante de la ciudad, la ciudad es París y es ahí, en un barrio cercano a su estudio, donde la artista encuentra por azar en una esquina junto a los botes de basura, varios álbumes de fotografías. Resuelta a impedir el olvido, un impulso la llevó a recoger los que pudo cargar. Al hojear los álbumes en el estudio, entre los rostros de mujeres ajenas, con sorpresa encontró a alguien que conocía de su vida en México.

 

El mundo como un país, el país como una ciudad, la ciudad como un barrio, el barrio como una casa, la casa con un álbum de fotografías, el álbum con rostros anónimos que nos reflejan a cada uno y a todos. Las formas en la que organizamos los espacios de la casa y los objetos que los pueblan, actúan como modelos que dictan la organización de la vida doméstica, delineando no sólo estructuras mentales y valores éticos, sino también las relaciones de poder y nuestra manera de entender el mundo y nuestro quehacer en él. El filósofo Emanuel Coccia piensa a la tradición filosófica como un olvido de la casa, como una negligencia asociada a la identidad masculina que ha querido vincularse con el espacio público de la polis en vez de con la domesticidad, más relacionada históricamente hacia lo femenino. Este olvido ha tenido repercusiones importantes, pues pasamos más de la mitad de la vida en la casa, es ahí donde suceden las cosas que sólo podemos hacer cuando nadie nos ve. 

 

La escalera hizo caer la casa está inspirada en planteamientos filosóficos, artísticos y científicos que consideran que distintos momentos pueden coexistir simultáneamente. Explora cómo un mismo objeto puede contener varias temporalidades y cómo la transitoriedad constituye un estado permanente. A través de proyectos escultóricos, Alejandra Laviada ensaya un tiempo en el que toda construcción nace ya como ruina, pues desde su origen contiene la certeza de su descomposición. Al no separarse principio y final ni avanzar de forma lineal, este tiempo —denominado como entrópico— se concibe como circular: pasado, presente y futuro ocurren a la vez. Lo que fue, lo que es y lo que comienza a desaparecer permanece contenido en aquello que hoy se deteriora.

 

*l’escalier renversa la maison: un verso de una canción infantil antologado por Paul Éluard en Poésie involontaire et poésie intentionnelle y citado por Georges Perec en Espèces d’espaces

 

 

 

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