Dolo eventual | Alejandro Almanza Pereda

Del 30 de noviembre de 2018 al 10 de marzo de 2019

 

Alejandro Almanza Pereda hace escultura, video e instalaciones que desafían el sentido común y provocan vértigo. Sus piezas parecen ser la evidencia de un error o la persistencia de una catástrofe que no sucede. Crea una confrontación con el espectador al empujar las estructuras compositivas de sus obras hasta el límite, obligándolas a dramatizar un inevitable desastre que paradójicamente, y de manera inexplicable, suspende su inminencia y cuestiona nuestra lógica como si se tratara de un pasmo en el tiempo.

 

La extrañeza y la sorpresa, la no-lógica surreal forman parte del apéndice de su trabajo. Distorsión y delirio matemático son la obsesión del artista que nos sugiere otras posibles y, con suerte, más flexibles y vastas realidades.

 

En El que hizo la ley hizo la trampa somos manipulados a ser testigos involuntarios del momento en el que una pesada estructura, sostenida de forma inexplicable por tan solo una vara, va a sucumbir ante su propio peso desatando un daño irreversible. O quizá no.

 

En otro tenor, Veintiuno exquisito invita a un seductor juego de tiro al aro que resulta en una gran frustración al descubrir, por factores ajenos a nuestra destreza, la imposibilidad de su ejecución.

 

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No Longer Art / Esto ya no es arte: Salvage Art Institute

Curadores: Elka Krajewska y Mark Wasiuta
Diseño de exposición: Adam Bandler, Elka Krajewska y Mark Wasiuta
Del 30 de noviembre de 2018 al 24 de marzo de 2019

 

Tomado del léxico de seguros de arte, el término “arte salvado” se refiere a la obra que ha sido retirada de circulación en el mundo del arte debido a daños accidentales. Estas piezas rescatadas están sujetas a una peculiar y transformadora lógica actuarial. Una vez que se ha declarado en estado de “pérdida total” y que la indemnización ha sido pagada, el arte salvado es considerado oficialmente despojado de valor. Estos objetos son arrojados al inframundo del arte, ya no están activos para el mercado, para el sistema de galerías o museos, pero seguido están relativamente intactos. El arte salvado se libera de la carga de una constante valuación y de la obligación del intercambio, abandonado en la invisibilidad del almacenamiento perpetuo.

 

Fundado por Elka Krajewska, el Salvage Art Institute (SAI) ofrece un refugio para las piezas de arte salvado. La subsistencia del arte salvado, más allá de su total devaluación, confronta nuestro común entendimiento de dónde termina el arte, al alterar la distinción, organización y separación de arte frente a no-arte. El Salvage Art Institute ofrece una plataforma para exponer, ver y encontrar el estado del arte salvado y proporciona un foro para participar en la regulación de su valor económico, estético y social.

 

En primavera de 2012, el Salvage Art Institute aceptó un donativo de su primer inventario de arte salvado, el cual constituye la base de la exposición. Las piezas salvadas en No Longer Art /Esto ya no es arte: Salvage Art Institute se identifican por sus números de adquisición SAI. Un índice numérico relaciona cada pieza con su demanda de la aseguradora, y con el proceso de evaluación y juicio a través del cual ha sido rescatada y transmutada al estado de “ya no es arte”. Cuando hay documentos disponibles que describen los daños y los pasos hacia la denominación de pérdida total, estos se exhiben.

 

El mandato del Salvage Art Institute es mantener separados el valor de su inventario de piezas que ya no son arte. No Longer Art /Esto ya no es arte: Salvage Art Institute, la primera aparición pública del SAI, cumple con este objetivo, simultáneamente abre este inventario al escrutinio mientras que intenta, de manera momentánea, suspender la fuerza de atracción que existe entre estos objetos y su valor.

 

Concebida por Elka Krajewska y Mark Wasiuta. Producida por GSAPP (Escuela de posgrado de planificación y conservación de arquitectura de la Universidad de Columbia) y SAI (Salvage Art Institute), la exposición No Longer Art: Salvage Art Institute se exhibió en la Galería de arquitectura Arthur Ross en Nueva York en 2012.

 

 

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Biblioteca de la Tierra | Marianna Dellekamp


Del 31 de agosto al 12 de octubre de 2019

 

La Biblioteca de la Tierra es la biblioteca más grande del mundo. Tiene alrededor de 450 volúmenes, pero no es el número de ejemplares lo que la convierte potencialmente en la biblioteca más grande que pueda existir, sino que es la representación material de los elementos que conforman la misma Tierra. El fungir como contenedora de la Tierra (y su tierra), de sus coordenadas  y geografías, de sus playas, bosques, selvas y montañas, pero también de la suma de sus pobladores pasados, presentes y futuros, posibilita que contenga todas las historias que se han contado, tanto verdaderas como falsas, y todas las que se sigan contando por el resto de los días. Cada uno de los encuentros amorosos, la felicidad de los nacimientos, la tragedia de la desventura o el dolor de la enfermedad y la liberación en la muerte.

 

Dellekamp nos acerca al Aleph, nos recuerda aquel tomo de la enciclopedia dedicado a un país que nunca existió, del que se registraron sus ríos, sembradíos, climas y bosques tropicales o tal vez coníferos. El número de sus habitantes y el último crío en haber nacido.

 

Son algunos de los moradores de este planeta común quienes conforman como autores diversos la variedad y riqueza de esta Biblioteca. Desde el año 2008, al día de hoy, la artista recibe colaboraciones de quienes quieran participar y quizá tener la ilusión de hacer de nuestra existencia algo menos banal. Que quede registro que fuimos habitantes del tercer planeta en el sistema solar, planeta localizado en el brazo de Orión, uno de los brazos espirales de la Vía Láctea. Que se sepa que alguna vez nos bañamos en sus aguas y que el sol se posó sobre nosotros.

 

 

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Oficio y materia | Napoleón Aguilera, Karian Amaya, Lorena Ancona, ektor garcia, Rodrigo González Castellanos, Carmen Huizar, Felipe Manzano, Nuria Montiel

Del 31 de agosto de 2018 al 31 de enero de 2019 

 

Oficio y materia es una pequeña muestra del interés y la pertinencia en el medio del arte contemporáneo por las técnicas artesanales tradicionales, las prácticas populares, los materiales primarios regionales y los oficios ancestrales vinculados al campo.

 

La atención que –supuestamente de forma reciente– se le ha dado a conocimientos artesanales, en textiles, arcillas, pigmentos naturales y prácticas cuyo origen se encuentra en la tierra y en el medio rural, se puede entender de varias maneras. Los artistas reunidos en esta exposición provienen de diferentes entornos, las razones que, en cierto modo, han determinado su quehacer se explican por la crianza familiar de cerdos y borregos en Los Altos, por los códigos del poder masculino reflejado en la cantidad de hilos destinados a un fajo en Colotlán, por el destino de generaciones de mujeres en el tejido que un artista escoge romper haciendo del croché la pericia más usada en su trabajo. Los participantes son artistas jóvenes que celebran la destreza, el tiempo y esfuerzo empleado en el trabajo manual, que reconocen la vigencia de los materiales endémicos y de los ciclos de la naturaleza, que también honran la influencia indígena y la sabiduría popular.

 

En este ejercicio, hay quienes retoman manualmente la técnica tradicional y reinterpretan el diseño, así como su codificación y significantes. Algunos, mediante nuevos soportes y elementos inesperados, reformulan la técnica y en sus propuestas hacen evidente la perpetuación de estereotipos de género y de representación del poder.  Un tercer grupo experimenta con materiales locales e invierte el valor al convertir la materia cruda en obra final.

 

La división que produjo la noción moderna de “bellas artes” y la fetichización de algunas de sus técnicas y géneros (como la pintura al óleo en la versión de “cuadro de caballete”, tal como se formó en el siglo XVII) como artes nobles e intelectuales, en contraposición a “géneros artesanales”, estableció una jerarquía de valores y redistribuciones de visibilidad y significación. Esa factura entre arte/artesanía en términos de clase, rango, sexo, origen étnico y cultural, implica no sólo la distinción entre el artista y el artesano, sino el desarrollo de un placer no-ordinario, estético, y como objeto de una “atención estática”.

 

Al insertarse estas prácticas y técnicas artesanales al ámbito hegemónico del arte contemporáneo se subvierten las jerarquías mencionadas y se amplían los campos y la función del arte. Sin embargo, persiste la necesidad de cuestionar a los artistas y a los recintos museísticos como únicos agentes y espacios de visibilidad y legitimidad cultural de estas expresiones.

 

 

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Modulaciones:
Pintura 1898 – 2016

Del 27 de abril al 30 de septiembre de 2018

 

La pintura ha sido uno de los ejes que históricamente ha dado forma y sentido al discurso del arte y a los procesos de replanteamientos artísticos. Bajo esta premisa, Modulaciones revisa por primera vez la colección CIAC a partir de su contenido pictórico. La selección de las obras busca, por un lado, resaltar el dinamismo de la pintura proponiendo diálogos entre piezas provenientes de diferentes épocas y entornos; y, por otro, registrar las transformaciones y los cruces formales, generacionales, geográficos y de referencias personales, a fin de proponer nuevas perspectivas de análisis y pensamiento sobre este medio en particular.

 

En cada sala se encuentra un vaivén temporal. El título de la exposición hace alusión a las modulaciones generadas en la pintura a lo largo de su historia, la cual ha estado marcada por debates entre distintos planteamientos. En ciertos periodos se ha privilegiado la figuración y la representación, mientras que en otros han predominado las diferentes formas de abstracción o bien las prácticas conceptuales. Pese a dichas variaciones, existen intereses, géneros y lenguajes que se han mantenido presentes.

 

Es precisamente a estos elementos a los que alude la exposición a lo largo de los núcleos temáticos que la conforman: Retrato y figura; Paisaje; Dislocaciones espaciales; Escenas y escenarios; Integración del objeto; Monocromía y lenguaje, y Pintura y materia. Los primeros núcleos hacen referencia a la evolución y expansión de géneros tradicionales dentro de la práctica pictórica, mientras que el resto aborda diversas áreas o líneas de exploración y experimentación: el cambio progresivo en las concepciones espaciales, las estrategias para superar los límites de la bidimensionalidad, así como la integración de objetos y materias o la exploración a partir del color. Asimismo, la selección transita de la intimidad de los formatos pequeños a obras que por su gran escala generan otro tipo de interacción con el espectador.

 

La narrativa de la exposición no se ha construido como secuencia cronológica o sucesión de movimientos artísticos. Por el contrario, el propósito ha sido generar constelaciones de obras que paralelamente muestran piezas icónicas modernas, sosteniendo un diálogo con lenguajes y posturas de las prácticas actuales de la pintura.

 

Al recorrer esta exposición se invita al público a considerar la pintura desde su actualidad a partir de dos circunstancias: primera, la pintura ya no es sólo pintura como acto autónomo, sino también una postura o reflexión simultánea respecto a la pintura misma; y, segunda, esta práctica se inscribe actualmente como una articulación de otros medios y posibilidades formales para abordar un proyecto artístico. Todo esto es parte de su constante reinvención y a la vez vigencia dentro del discurso del arte.

 

Artistas: Adolfo Best Maugard, Albert Oehlen, Alberto Gironella, Alex Hubbard, Alfonso Michel, Alfredo Zalce, Beatriz Milhazes, Brady Dollarhide, Carlos Amorales, Cisco JimÈnez, Cordelia Urueta, Cynthia Gutiérrez, Dan Colen, Daniel Guzman, David Ellis, David Salle, Doze Green, Ed Ruscha, Enrique Guzmán, Ettore Spalletti, Francis Alÿs, Francis Lisa Ruyter, Francisco Toledo, Gabriel Fernández Ledesma, Gabriel Orozco, German Venegas, Guillermo Kuitca, Gunther Forg, Gunther Gerzso, Helio Oiticica, Ignasi Aballi, Jason Martin, Jesús Guerrero Galván, Jesús Rafael Soto, Julian Opie, Joe Bradley, John Baldessari, José Clemente Orozco, Joy Laville, Julio Castellanos, Julio Galan, Julio Ruelas, Liat Yossifor, Lilia Carrillo, Lucio Fontana, Manuel González Serrano, Manuel Rodríguez Lozano, Mario García-Torres, Mark Manders, Matt Ager, Moris, Nahum Zenil, Ned Vena, Neo Rauch. Os Gemeos, R.H. Quaytman, Richard Long, Robert Rauschenberg, Roberto Montenegro, Santiago Sierra, Sarah Morris, Saturnino Herrrán, Shepard Fairey, Sigmar Polke, Tam Van Tran, Tauba Auerbach, Theaster Gates, Trenton Doyle Hancock, Vivian Suter, Wilhelm Sasnal, Zhou LI.

 

 

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Al final todas las historias se confunden

Carlos Ranc
Del 25 de marzo al 29 de julio

 

El origen de este proyecto tiene como punto de partida The Clipperton Project, un viaje con destino a la isla de Clipperton en marzo de 2012. El trayecto se llevó a cabo en dos pequeños veleros y un barco de motor. El número de participantes, tomando en cuenta la tripulación, fue de 22 personas. Entre los pasajeros se contó con artistas, científicos y escritores con la misión de desarrollar proyectos de investigación y producción de arte y ciencia durante y después de la travesía. A partir de esta experiencia, que se vio accidentada por problemas diversos, Carlos Ranc realizó un cuerpo de obra dividida en grupos temáticos. Para Biombo, Ranc presenta algunas de las piezas de su extenso proyecto:

 

Una pequeña biblioteca en español, inglés y francés, compuesta por libros de naufragios, pérdidas, islas –tanto reales como metafóricas-, tragedias marítimas, etcétera, donde autor y título fueron borrados para que la “tripulación” no pudiera saber a quién o qué estaba leyendo durante el viaje. Las portadas de los libros fueron cubiertas con el color naranja fosforescente que tienen los chalecos y las balsas salvavidas.

 

Un video en el que el artista aparece personificando a un curador de una exposición que tuvo lugar en la isla a partir de objetos recolectados en el lugar, con los cuales Ranc, en un gesto de apropiación, re creó obras de otros artistas. El texto que aparece en los subtítulos de la proyección forma parte de la novela “Clipperton” de Pablo Raphael, escritor y amigo cercano al artista, que también fue parte de la tripulación. Antes de zarpar Ranc mandó una invitación a toda su lista de contactos en la que se anunciaba dicha exposición: Marooned, “…tan tan lejos que nadie podrá visitarla”, con las coordenadas de la isla como única referencia.

 

Un libro compuesto por canciones, a modo de playlist, que están editadas de tal forma que relatan una historia de amor que llega a su término. Existen solamente dos ejemplares: uno de ellos fue intencionalmente abandonado en la isla a manera de expiación, y el otro es la copia que se exhibe aquí.

 

La obra Get your Filthy Hands off my Desert fue realizada unos meses después de volver de la isla. Los monumentos referenciales son todos hitos de la derrota. El artista los traslada simbólicamente a la isla que ha sido reclamada y perdida más de una vez, en donde los ganadores reales han sido el escorbuto y la locura.

 

*Biombo es un programa del MAZ que permite la expansión de prácticas artísticas que se apropian de la escritura, publicación y edición a través de piezas que no se limitan al formato del libro pero que tienen que ser leídas para ser comprendidas.

 

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Cornucopia | Charlie Billingham

Del 5 de febrero al 12 de mayo, 2019

 

Para crear sus pinturas, Charlie Billingham recurre a fragmentos de imágenes, de dibujos y bocetos históricos británicos. Se interesa sobre todo en  los grabados satíricos de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que en su mayoría se produjeron durante la época georgiana tardía y la Regencia. Al echar mano de imágenes de artistas como James Gillray (1756-1815), Thomas Rowlandson (1756-1827) y George Cruikshank (1792-1878), Billingham toma elementos y aspectos de las caricaturas originales y las re-imagina recortándolas, manipulándolas e incorporándolas como collage. Al hacerlo, las despoja en gran medida de su contenido político y narrativo original para crear sus propias composiciones, más ambiguas.

Billingham suele exponer sus pinturas con instalaciones donde utiliza grabados y textiles que evocan interiores decorativos caseros. Para la presente exposición, se pintaron a mano las paredes con sellos basados en acuarelas del propio artista. Una de las pinturas cuelga sobre un gobelino que él diseñó y mandó elaborar en Bélgica. Las figuras de esa pintura miran hacia fuera del marco al campo gestural abstracto de los colores tejidos en el tapiz.

 

 

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Ave peregrina | Luis Alfonso Villalobos

Del 25 de marzo al 29 de julio de 2018

 

En colaboración con el Scottsdale Museum of Contemporary Art, SMoCA, en Arizona y el MAZ, y junto con Rowan Burkam, Luis Alfonso Villalobos presenta el video Ave peregrina como parte esencial de una instalación in situ. Su trabajo hace referencia a la arquitectura moderna, especialmente a Taliesin West del arquitecto Frank Lloyd Wright. En sus composiciones utiliza el diseño, la geometría y la pintura, como elementos que se someten a la naturaleza al ser ésta asimilada como origen y fin ulterior. Los ritmos son marcados por rutas y migraciones milenarias que trascienden la voluntad humana, aunque ésta se empeñe en extinguirlas.

 

Por primera vez la fachada del MAZ es intervenida. La instalación baja al vestíbulo y continúa hacia el espacio exterior logrando modificar la arquitectura del museo de manera frontal. En un mural impreso que abarca el frente de la bóveda que da al andador, Villalobos combina un diseño de elaboración precisa inspirado en mobiliario de Lloyd Wright, con dos guacamayas blancas cuyo trazo ha sido alcanzado de manera milimétrica a través de matemáticas improbables. El artista utiliza la tecnología como herramienta creativa, pero también parece reiterar el enfrentamiento de ésta con la naturaleza y denunciar el ímpetu destructor que domina la obsesión humana.

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Hambre, un objeto hecho por el hombre | Asunción Molinos Gordo

Del 1 de diciembre de 2017 al 8 de abril de 2018

 

El nivel de riqueza actual no conoce precedentes, existen más alimentos y más dinero que nunca, tenemos sobrada capacidad para alimentar a un planeta entero y medio. Aun conociendo este dato, el discurso más difundido para erradicar el hambre a escala global sigue siendo incrementar la producción agrícola, abrumando a la ciudadanía con ideas de sobrepoblación y falta de recursos.

 

Esta exposición se aleja de la mitología del hambre que ha llenado el imaginario popular de estampas de miseria, pobreza y escasez, para acercarse a esas otras razones no naturales ni catastrofistas, por las cuales casi 1,000 millones de personas están privadas de alimento.

 

Asunción Molinos Gordo ha trabajado sobre la idea del geógrafo David Harvey “Acumulación por desposesión” aplicada a la agricultura. Según los estudios de Harvey, la acumulación de capital y comida en las manos de unos pocos, se produce debido a la desposesión de la riqueza y de cultivos de unos muchos, a la expropiación de lo público.

 

Cuando vemos los lugares de donde se extraen los alimentos y aquellos donde se acumulan, encontramos una serie de claves que señalan el carácter artesanal del sistema financiero, que ha convertido el hambre en una auténtica manu-factura.

 

El 50% de la población hambrienta está conformado por pequeños y medianos campesinos/as. Un 20% del cincuenta restante, lo componen campesinos/as que han perdido su tierra, otro 20% son pobres urbanos de origen rural, antiguos campesinos o hijos de campesinos que tras la pérdida de sus tierras, migran a la ciudad. El 10% restante lo engrosan cazadores y recolectores cuyo modo de vida, no industrializado, depende enteramente de la conservación de su hábitat.

 

Paradójicamente es justo este campesinado internacional, el que produce el 70% de los alimentos consumidos a día de hoy en el planeta.

 

 

 

 

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Sin intención, propósito o finalidad | Antonio Ballester Moreno


Del 1 de diciembre de 2017 al 8 de abril de 2018

 

Uno de los intereses recurrentes en el trabajo del Antonio Ballester Moreno ha sido la creatividad generalizada; es decir, la virtud de inteligencia creadora que eventualmente perdemos en favor de convenciones estandarizadas.

 

El artista se ha interesado por analizar los mecanismos con los que nos relacionamos con el entorno natural y social. El trabajo artesano y manual está inevitablemente ligado con su contexto: al ser éste generalmente sintético está íntimamente conectado con la persona que lo realiza. Es un oficio creativo y útil que une el sentir de una comunidad.

 

En Sin intención, propósito o finalidad, Antonio Ballester Moreno recorrió varios talleres de artesanos en Guadalajara para reunir una selección de cerámica utilitaria. En Tlaquepaque: Cerámica Suro, el Taller de alfarería Hermanos Lucano y el Taller de macetas de la Familia Ramírez; en Tonalá: el Taller de alfarería Hermanos Farías y el Taller de botellones de la localidad del Rosario; y finalmente, en Zapopan, los puestos de alfarería frente al Mercado del mar.

 

Durante los meses previos a la apertura, se convocó a cualquier interesado en participar en los talleres de decoración de alfarería tradicional que se ofrecieron en el MAZ, además de a asociaciones civiles como FM4, el Grupo de ayuda mutua del ISSSTE para pacientes con cáncer de mama, el Asilo Jesucristo Obrero en La Tuzanía, vecinos, comerciantes y escuelas primarias de Zapopan, estudiantes de arte y personal del museo. Con libertad creativa y materiales a su disposición, los participantes elaboraron las obras que se presentan en este espacio.

 

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La salud y sus metáforas

Curador: Alan Sierra

 

Ramiro Ávila, Ismaïl Bahri, José Bedia, Santiago Borja, Pedro Caetano, Isa Carrillo, Sebastian Gräfe,Diego Gutiérrez, Ariel Guzik,  N. Samara Guzmán Fernández, Jerónimo Hagerman, Anna Halprin, Pierre Huyghe, Alexa Karolinski / Ingo Niermann, Andrea Mármol, Shana Moulton, Tania Pérez Córdova, Daniel Steegmann Mangrané, Jennifer Teets / Lorenzo Cirrincione y Franz Erhard Walther

 

 

Del 1 de septiembre de 2017 al 11 de febrero de 2018

 

 

“Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” es la definición de salud de la OMS desde 1948. Aún cuando este concepto no ha perdido vigencia, su aplicación está lejos de ser general.

 

A pesar de los grandes avances de las ciencias de la salud, la forma en la han sido instrumentados en las sociedades desarrolladas termina en un callejón sin salida: el sujeto puede ser desentendido de su mal por una incapacidad declarada para la automejora, las medidas tomadas son asistenciales y en el peor de los casos el paciente no alcanza el conocimiento completo de su cura.

 

La mente médica observa un cuerpo, interpreta sus signos y elabora un diagnóstico verificable. ¿Pero qué pasa con el paciente auscultado? ¿En qué medida la experiencia subjetiva del cuerpo sostiene el buen desempeño de un tratamiento?

 

En la terapéutica cotidiana prevalecen creencias, remedios y atenciones para el cuerpo que no son necesariamente comprobables pero ofrecen consuelo. En el cuidado, la medicina tradicional, las terapias experimentales, e incluso en la magia simpática, se encuentra un gran potencial para estrechar la distancia establecida entre la práctica clínica y la capacidad universal para sentir alivio.

 

La salud y sus metáforas es una exhibición que pretende revisar algunas prácticas artísticas que abordan el entendimiento y cuidado del cuerpo humano, así como la curación de padecimientos reales o imaginarios desde una perspectiva distinta a la de la medicina alópata.

 

Si bien esta muestra plantea una postura crítica al dominio de la medicina basada en evidencias y al debilitamiento de la agencia de las personas con relación a la salud en su vida pública y privada, también presenta una serie de obras que invitan al bienestar físico, mental y espiritual del visitante.

 

Alan Sierra

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Doble: Sed del infinito | Octavio Abúndez y Edgar Cobián

Curadora: Viviana Kuri

Del 27 de julio al 6 de noviembre de 2017

 

 

Con esta muestra el MAZ inicia el programa Doble el cual plantea que los artistas produzcan a partir de un mismo tema y exhiban en un mismo espacio dividido de manera tajante. El acuerdo impide que trabajen en colaboración, el ejercicio consiste en que cada quien haga una propuesta personal y en ningún momento crucen procesos. Doble plantea una serie de reglas para alcanzar una confrontación de ideas, un diálogo entre dos visiones de un mismo concepto, la unión de posturas que se mantienen distintas y en su variación amplían la posibilidad de entendimiento. Intencionalmente se rehúye al moralismo colaborativo entendiendo a éste como la posición que defiende que sólo aquello que hacemos colaborativamente es bueno, y que impone una valoración positiva de cualquier práctica interactiva, dejando la valoración sobre el contenido de aquello que nos proponemos. Rechazamos el moralismo colaborativo que condena como poco recomendable la acción solitaria, la idea singular, el trabajo personal y la resistencia en primera persona.

 

“La colaboración se convierte en la base de un nuevo moralismo cuando se pone en el centro de una maquinaria de producir consenso y participación acrítica”. Marina Garcés.

 

Para la primera edición de Doble los artistas ofrecen dos visiones acerca de la búsqueda de la propia identidad en nuestra época; es decir, del cómo estar en el mundo, de cómo enfrentarse al vacío. Según Gilles Lipovetsky, la era contemporánea favorece la ligereza de la pluma: la de la frivolidad, el entretenimiento, la rendición a la novedad, al deseo y al placer inmediato. Transitamos por la superficie de las cosas en las que rige lo efímero, somos individualismo total, neonarcisistas para los que el sentido del deber ha quedado anulado ante el imperativo de la realización del yo, del encuentro con el bienestar.

 

Hoy los sentimentalismos son de mal gusto. Hablar de la felicidad es campo restringido a los instructivos de autoayuda o a los insoportables programas norteamericanos de coaching. Sin embargo, Lipovetsky señala una diferencia entre la felicidad y el bienestar o felicidad light. “La felicidad remite al ideal antiguo de un acuerdo consigo mismo, hay en la felicidad una dimensión interior. Era la búsqueda filosófica de la sabiduría. La felicidad es la paz, la paz con uno mismo, la paz con el mundo, cuando nos gusta nuestra propia vida, hay una dimensión interior. El bienestar remite más bien a una dimensión material: la casa, el confort, los aparatos electrónicos, la salud… en nuestra sociedad tenemos cada vez más bienestar material, pero no forzosamente felicidad interior”.  Pero el ser humano, dice, no es un mero consumidor, piensa, se compromete, crea… el bienestar material está muy bien, es necesario, pero no es suficiente, la ligereza no es condenable, pero no es suficiente para un proyecto social.

 

En la época posmoralista, según el filósofo, el deber se ha diluido por las solicitaciones del deseo y la moral ya no exige consagrarse a un fin superior que el de uno mismo. El bienestar pasa a estar por sobre el bien. Hay una profunda revolución silenciosa de la relación interpersonal, lo que importa ahora es ser uno mismo absolutamente, y el Otro pasa a ser indiferente. Pero, como alguien nos ha recordado, “yo no estoy solo”. Dicen que en hebreo “fabricar tiempo” es equivalente a invitar, entonces, para fabricar tiempo es preciso ser dos.

 

Viviana Kuri

 

 

 

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Monumentos, anti-monumentos y nueva escultura pública

Curador: Pablo León de la Barra

Eduardo Abaroa, Miguel Andrade Valdez. Julieta Aranda. Iván Argote, Diego Berruecos, Stefan Benchoam / Byron Mármol, Marcelo Cidade, Abraham Cruzvillegas, Jose Dávila, Helen Escobedo / Paolo Gori, Radamés “Juni” Figueroa / Melvin Laz, Mathias Goeritz, Alejandro de la Guerra, Cynthia Gutiérrez, Pablo Helguera, Juan Fernando Herrán, Ximena Labra, Runo Lagomarsino, Gonzalo Lebrija, Anuar Maauad, José Carlos Martinat, Pedro Meyer, Mario Navarro, Amalia Pica, Claudia Rodríguez, Ruta de la Amistad, Guillermo Santamarina / Colectivo Sector Reforma, Luis Miguel Suro, Tercerunquinto, Emanuel Tovar y Adrián Villar Rojas

Del 31 de marzo al 30 de julio de 2017

 

 

A partir de una investigación sobre escultura pública y monumentos urbanos en México, la exposición Monumentos, anti-monumentos y nueva escultura pública presenta prácticas artísticas contemporáneas en México y América Latina que cuestionan la idea del memorial, el monumento y la escultura pública, y pretende ser una invitación para repensar la ocupación real y simbólica del espacio público.

 

Esta exhibición parte de tres secciones. En primer lugar, el archivo fotográfico de monumentos mexicanos, elaborado por Helen Escobedo y Paolo Gori durante la década de los ochenta, que incluye esculturas públicas en numerosos lugares del país. La colección se integra por motivos que han pasado a formar parte de la identidad nacional: los bustos de héroes, la representación alegórica de la patria, la historia prehispánica reinterpretada y también por esculturas de gran imaginación: un monumento a un caracol y a otros aspectos de la vida mundana.

 

En la segunda sección, se presenta el material histórico referente al proyecto de colaboración internacional organizado por Mathias Goeritz para los Juegos Olímpicos de 1968. La Ruta de la Amistad, un conjunto de esculturas abstractas y monumentales que fueron instaladas en las inmediaciones de las áreas deportivas, implicó la participación de 22 artistas de diferentes nacionalidades y aún se conserva en la Ciudad de México.

 

La exposición continúa con el trabajo de artistas contemporáneos que han abordado estos asuntos. El peso de las figuras políticas en las dictaduras y regímenes, la conmemoración de tragedias y las historias colectivas, se documentan a través de fotografías, videos, instalaciones y esculturas monumentales que son críticas de sus formatos.

 

Este proyecto implica la discusión de algunas preguntas vigentes ¿Cómo se conforma el espacio público y quién puede utilizarlo? ¿La erección de monumentos es un estrategia eficaz para la construcción de identidad? ¿El arte público es un mecanismo para la construcción de ideologías? ¿Qué posibilidades propone el arte de hoy para vincularnos con nuestras ciudades como responsables del espacio público y no solamente como espectadores?

 

 

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La náusea | Obras de la Colección Ashida Cueto


Curadora: Mónica Ashida

 

Marco Arce, Miguel Ángel Estévez Nieves, Chris Hammerlein, Helio Montiel, José Luis Sánchez Rull, Joaquín Segura / Mauricio Limón y Germán Venegas

 

Del 6 de marzo al 2 de julio de 2017

 

La Colección Ashida Cueto encuentra su origen en la visión aguda, libre e inteligente de Carlos Ashida, perspectiva que fue compartida durante una vida de compromiso y pasión por el arte.

 

Debido a la cantidad de historias que se entretejen en este acervo, que ha descubierto y albergado muchos ejemplares del talento existente dentro de la cultura en México, su revisión se ha convertido en una labor continua con grandes posibilidades creativas e interpretativas.

 

Su razón de ser apela, ciertamente, a las diversas razones, circunstancias y momentos en las que las piezas han sido adquiridas, pero también a la carga simbólica que conservan las obras en su propio contenido para ser releídas en el contexto actual y, por supuesto, a la relevancia que pueden tener como un cuerpo colectivo para comprender el arte contemporáneo de los años ochenta y noventa en México.

 

En este contexto, La náusea representa una pequeña muestra de la colección cuya narrativa trata de dar un vistazo a la vida, muchas veces angustiante y desesperada, en la que estamos inmersos, en donde la perversidad mora entre el cinismo y la hipocresía, cosa que pareciera no haber cambiado en los 20 años que nos separan de la fecha de creación de algunas piezas.

 

Si bien la obra de Sartre, a la que alude el título de la exposición, fue escrita hace ya más de 70 años, parecería que las preocupaciones e inquietudes del ser humano siguen siendo muy parecidas.

 

Como entonces, los tiempos que corren se perciben desalentadores, la violencia latente en el aire nos ha llevado a una renovada conciencia sobre la importancia de la unión, pero la velocidad de la comunicación y el imperio delirante de las opiniones facilitado por medios de comunicación cada vez más veloces y al alcance de cualquiera, nos llevan a cuestionar la profundidad y el alcance que pueden alcanzar estas preocupaciones.

 

Hoy, cuando estamos amenazados por la banalidad del mal que asoma su roja nariz en las redes sociales y pretende gobernar el mundo desde una cuenta de Twitter, el ataque desde el exterior nos pica el orgullo y nos hace hinchar el pecho y declararnos defensores incondicionales de nuestra mexicanidad. Sin embargo, ¿realmente estamos dispuestos a echar una mirada escrupulosa a nuestro interior?

 

El vacío existencial de una vida colmada de hábitos y costumbres que parecen perder sentido, en donde para ser parte de la sociedad se requiere acatar sin discutir normas y reglas de conducta que permitan la estabilidad de este gran organismo, sigue azotando a ciertos individuos que quizá por tener una sensibilidad más aguda sienten que viven en un mundo extraño. Esta conciencia de la realidad es más una pesadilla que un privilegio, pues los lleva a un alejamiento de todo y de todos los que los rodean, al punto de llegar a experimentar, como Antoine Roquentin, el protagonista de la novela, una sensación de repulsión, una náusea ante la sola idea de la vida.

 

Con esta premisa, no es casualidad que la pieza central de esta muestra sea una obra de Germán Venegas, Aquelarre, alto relieve realizado en 1990 en donde figuras que se encuentran a medio camino entre la vida y la muerte, surgen de manera casi natural de las formas del tronco que las contuvo durante su larga existencia. Esta visión muestra “la vida en sus más lúgubres colores” pero también da inicio a una reflexión, compartida por todos los artistas presentes en la exposición, sobre el valor de la observación de este mundo y de sus habitantes en sus formas más vulnerables, en sus debilidades, miedos y deseos más oscuros, en fin, en la vivencia de lo que nos hace imperfectamente humanos, lugar en el que, no obstante, nos aferramos a vislumbrar un rayo de esperanza.

 

Así pues, como Roquentin guardaba minuciosamente sus palabras en un intento de magnificar los hechos a su alrededor, los artistas agrupados en La náusea sobrepasan la imposición de los prejuicios éticos creados sobre las imágenes para conformar una especie de diario en donde la obscenidad, la violencia, la muerte, el erotismo, el miedo, se conjugan entre lo visceral y lo racional para tratar de evitar que la costumbre de vivir acabe con su propia vida.

 

Mónica Ashida

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Nosotros ya no somos los mismos

Los Anticomerciales, Francis Alÿs, Horacio Cadzco, Yanieb Fabre, Cacahuates Japoneses, Claudia Fernández, Taka Fernández, Thomas Glassford, Verena Grimm, Rubén Gutiérrez, Natalia Ibáñez Lario, Martín Núñez, Renato Ornelas, Alejandro Palomino, Vicente Razo, Carlos Reygadas, Guillermo Santamarina, Joaquín Segura, TEP (Taller de exhibiciones potenciales), Álvaro Verduzco y Alfonso Zárate

Curador: Gabriel Escalante

 

Del 30 de septiembre de 2016 al 1 de enero de 2017

 

“I can´t describe the flavour in words. But I feel like it give me impulses that might lead to words” – Simone

“Con estas sombrías palabras empiezo mi relato” – Wordsworth

 

El proyecto Nosotros ya no somos los mismos es una panorámica de video que intenta mostrar una serie de cualidades, vicios y particularidades de la sociedad mexicana contemporánea, que casi no han cambiado en los últimos veinte años. Entre otros aspectos: la forma de relacionarnos, el lenguaje, el cómo pensamos, cómo operamos, así como también comportamientos sociales que configuran el arquetipo de una sociedad, imposibilitada de encontrar autocrítica en sus actos. Por eso el título sugiere una fallida forma de encarar la realidad, frente al pasado; no sólo con el paso del tiempo se cambia. La muestra no pretende ser propositiva en términos literales, tampoco tiene una posición pesimista respecto a la situación actual de los mexicanos, sino una forma de aproximarnos a diversas maneras de entendernos como sociedad, de reflejarnos con aciertos y errores que nos definen y van constituyendo la identidad de una nación, la nuestra, la de quienes participamos en esta muestra.

 

 

La propuesta está compuesta estructuralmente por formatos de video (no cine ni animaciones), con trabajos conceptualizados desde su inicio para este medio. Comprende el trabajo de 21 artistas mexicanos y extranjeros que residen o realizaron trabajos en México. La selección incluye un amplio rango generacional con artistas en buen posicionamiento en el campo del video, así como creadores de reconocimiento internacional con gran influencia en las prácticas artísticas en México. Las obras son irónicas, emotivas, sardónicas, abstractas, atemporales, crípticas, por mencionar ciertas vertientes afectivas/ interpretativas. Algunas tratan de suscribir un supuesto cambio de personalidad, de ideas que con el tiempo deberían trastocarse, sin embargo, al enfrentarlas con la cotidianidad actual, arrojan síntomas de violencia y apatía, de una desigualdad a la que nos hemos acostumbrado a ver y convivir con ella. Nosotros ya no somos los mismos es un cuerpo de obra que establece un eje serio, dirigido a un público interesado en la situación social y política de México.

 

 

Gabriel Escalante

 

 

 

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La gravedad de los asuntos | Nahum y Ale de la Puente

Miguel Alcubierre, Marcela Armas, Tania Candiani, Arcángel Constantini , Juan José Díaz Infante, Gilberto Esparza, Nahum, Ale de la Puente, Iván Puig y Fabiola Torres-Alzaga

Del 30 de septiembre de 2016 al 5 de marzo de 2017

 

Cuando nacemos pasamos en un instante de la oscuridad a la luz, de la ingravidez a la gravidez – aquí nuestro primer contacto con la vida. En los sueños recordamos este estado primitivo de levedad y así soñamos con volar. Nuestro planeta y su vida están modelados por la gravedad y sin embargo esta fuerza es la más débil en el universo. Encontramos su misteriosa presencia en nuestros cuerpos, en el lenguaje y la combatimos para crecer y llegar a las estrellas.

 

La Gravedad de los Asuntos apunta a los temas fundamentales de lo humano. Con la ligereza para poder volar juntos pero con la gravedad de que inevitablemente volveremos a caer. Todos los que estamos aquí, en la Tierra, estamos sujetos a una fuerza que va más allá de nuestra comprensión pero no de nuestras vidas.

 

Dos años de reflexión y unos segundos en gravedad cero dan origen a una serie de obras artísticas que se han realizado en el Centro de Entrenamiento para Cosmonautas Yuri Gagarin en Rusia. Aquí, a bordo del icónico Ilyushin 76 MDK, un científico y nueve artistas mexicanos pudieron someterse a un ambiente de ingravidez.

 

Bastaron unos segundos en gravedad cero para experimentar la eternidad, dar cuenta de una historia, romper un paradigma, liberar una molécula, tener una ilusión, experimentar el movimiento, sin referencias, para que lo inútil se haga útil, hacer de dos cuerpos poesía y buscar el abrazo imposible.

 

Nahum y Ale de la Puente

 

 

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The Manna Machine | Cristian Franco

Del 30 de septiembre de 2016 al 12 de marzo de 2017

 

¡¡¡El Mana-Mana o no estamos solos!!!… ¡¡¡Estamos completamente solos!!!

 

Podría comenzar este texto explicando que Cristian Franco no es tapatío, es de Tecate, de la frontera norte del país. También podría comenzar describiendo que cuando anda tomado en las fiestas (en las que me ha tocado estar con él, ¡que no son pocas!) casi siempre pone una canción del grupo tapatío Maná para hacer enojar a la concurrencia y cambiar el humor de la party, digamos que esta “táctica” de desestabilización del ambiente que le rodea es sólo un pequeño ejemplo de cómo usa el humor y el “mal gusto” no solamente en su trabajo, sino también en su relación con la gente que le es cercana, sean o no amigos o conocidos. Con Cristian las palabras, los nombres y las mismas personas sufren cambios en cuanto a su nomenclatura porque siempre busca su lado escatológico (en términos religiosos e higiénicos): le gusta “ensuciar” la charla con un comentario fuera de lugar, y me he dado cuenta de que lo hace de manera natural y no como una pose de alguien que se asume mejor o diferente que los demás, como si hubiera algo en la naturaleza de su pensamiento que necesita hacer siempre ese tipo de conexiones bizarras entre las personas y lo que le rodea. Le gusta torcer el lenguaje para articular un habla personal, y tal vez esto sea el reflejo de su gusto por explorar el espacio cibernético en busca de programas que tratan sobre gente abducida por extraterrestres, fenómenos paranormales y demás detritus del mundo del espectáculo y de la vida en general; de su gusto por buscar información de segunda mano, opiniones de gente “profesionalmente loca” que está en el debate sobre si estamos o no solos en el universo, sobre si estamos bajo una invasión alienígena, o peor aún, sobre si somos el producto de un ente malvado y oculto en el cosmos. Como sea, estas son algunas cosas que le interesan a Cristian, así que ahora su cabeza hace una especie de exploración actualizada de sus viajes a las tiendas de segunda mano que efectuaba en su juventud en la frontera: acumulación de cosas, objetos y cachivaches que daban cuenta, a su manera, del gusto de una gente que nunca conocería, fantasmas de una civilización que acumulan y acumulan materia y energía para contribuir a su propia destrucción. No es  ironía que uno de aquellos lugares de tienda de segunda mano lleve por nombre SALVATION ARMY porque todos estamos buscando una especie de salvación, cualquiera que sea, de dioses ocultos, de seres más allá de las estrellas, de nuestros gobiernos, de nuestros hijos y esposas. En la historia de la humanidad siempre se han formado ejércitos para salvarse de sí mismos.

 

Los dibujos de Cristian Franco, en particular, son una muestra de este juego con el lenguaje y la imagen, producto de un acumulamiento desenfrenado de intereses que se retuercen y se desestabilizan el uno al otro, y donde intercambian un diálogo aparentemente absurdo, como cuando vemos en la calle un accidente o por la televisión un desastre y la “lógica del mundo” rueda a nuestros pies, y nos quedamos con los ojos abiertos y una pregunta escurriendo junto a la baba que sale de la comisura de nuestros labios… Todo esto porque hemos adormecido el poder de sorprendernos acostumbrando y domesticando al ABSURDO, que es una parte consustancial del mundo en que vivimos: YA MUERTO PARA QUE ME COMPRAN CALZONES… DOS AÑOS DE TINIEBLAS… NO ME INTERESA TU COMIDA BASTARDA… MEDIA MEDIOCRE DE LOS SACRISTANES HOMOFÓNOS… NUESTRAS CASAS SON DE SANGRE CON EMPLASTE DE SEMEN… LOS NIÑOS QUE COMÍAN ARMADILLOS DESHIDRATADOS ESTÁN MURIENDO… LA HIELERA NO SIRVE… Son algunas frases que brincan entre los nuevos dibujos de Cristian, y que me recuerdan a probables slogans de algunas playeras de bandas de música de nombres tan absurdos e improbables como la música que le gusta a Cristian: Hard-cork, Popo-punk, Electro-vernáculo, Metal-baby, Rock-capuchino… sí ¡¡¡AUNQUE USTED NO LO CREA!!! Estos subgéneros existen en la música popular y han venido “devolucionando” desde el nacimiento de la llamada música juvenil o sea, el rock and roll… Y en esto de la “devolución” del género humano, Cristian mantiene “malas compañías”, gente como André el gigante, André Breton, Beckett, Bozo, Bicéfalo, Carlos Castaneda, Carlos el Chacal, Devo, Dj Pakal, Mike Kelley, Mike Tyson, Jim Shaw, Jim Morrison, El Kraken y el Krautrock, sin olvidarnos, claro, de la cultura callejera de los flyers y la vagancia de las tribus urbanas.

 

Lo que hace el trabajo de Cristian Franco es traernos a nosotros, los espectadores, reportes de esos viajes, de estos recorridos; reportes de segunda mano para cotejarlos con nuestra propia experiencia y sacar conclusiones que nos llevan a un largo y oscuro callejón sin salida que es la vida misma, ¡¡¡PERO NO NOS ASUSTEMOS!!!… No estamos solos en este recorrido, eso es lo que nos muestra de alguna manera el trabajo de Cristian, que somos parte de algo más grande y colectivo…UN EJÉRCITO DE SALVACIÓN… Para finalizar, no me gustaría dejar de contar el hecho de que Cristian es un impulsor, junto con otros amigos suyos y cómplices, de proyectos culturales que alterna con su tiempo y trabajo como artista: el DOÑA PANCHA FEST, HOMELESS, LOS NUEVOS MAEVANS Y SER DE METEPEC RECORDS, todos, proyectos que encarnan la “divagación” de su pensamiento y de sus intereses en el arte, haciendo de esta “divagación” un antídoto positivo del mundo generalmente acartonado del arte contemporáneo lleno de propuestas acabadas, bien presentadas y correctamente vendibles… Que cada quien tome el lugar en el EJÉRCITO DE SALVACIÓN que más le acomode.

 

Pd. Este texto fue finalizado con música de fondo del llamado KRAUTROCK alemán… en especial a NEU!, Kluster, Cluster, Harmonia y el trabajo solista de Michael Rother… de ahí, supongo, la atmósfera un poco divagada del texto…

 

Daniel Guzmán

Guadalajara, Agosto del 2016

 

 

 

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Viaje alrededor del mundo

Katharina Fritsch, Else (Twin Gabriel), Isa Genzken, Katharina Hinsberg, Candida Höfer, Martin Honert, Olaf Metzel, Karin Sander, Rosemarie Trockel, Jorinde Voigt y Corinne Wasmuht

 

Del 13 de agosto de 2016 al 12 de febrero de 2017

 

Una exposición del Institut für Auslandsbeziehungen e. V. (ifa / Instituto para las Relaciones Culturales Internacionales), Stuttgart, Alemania, www.ifa 

 

Esta selección ofrece echar un vistazo a diversas posturas modernas y contemporáneas desde Beuys, Tilmanns y Ruff, pasando por Cyprien Gaillard y Sybille Bergemann y muchos más. La exposición tendrá lugar en dos espacios respectivamente: el Instituto Cultural Cabañas de Guadalajara y en el Museo de Arte de Zapopan, por una temporada de seis meses. Junto con el Instituto para las Relaciones Culturales Internacionales (IFA, por sus siglas en alemán) presentamos la exhibición Viaje alrededor del mundo, en la que se expondrán unas 400 obras que durante seis décadas han representado al arte alemán por todos los continentes.

 

Partiendo del impresionante inventario de arte contemporáneo del IFA, los curadores Matthias Flügge y Matthias Winzen elaboraron una sinopsis que describe los desarrollos artísticos más importantes en Alemania desde 1949 hasta nuestra época. De modo que al seleccionar a más de cien artistas, mujeres y hombres, nos ofrecen una visión de diferentes posturas artísticas del este y del oeste de Alemania.

 

Cabe mencionar que el desarrollo del arte no siguió el modelo de la historia política de Alemania. Más bien, de los mismos procesos de trabajo artísticos nacieron temas y técnicas en Berlín del Este y Colonia, en Annaberg y Oberkassel, en Dresde y Múnich, los cuales revelan hoy en día muchos paralelos y relaciones clandestinas. Al observar de cerca los inventarios, Matthias Flügge y Matthias Winzen pronto entendieron que ésta era la primera vez en que se presentaría una exhibición de arte que rompe con el esquema RFA-RDA. Incluso la forma en que las obras fueron reunidas para las giras del IFA ocurrió de un modo innovador y productivo, ya que no había una instancia central que fijara un concepto de colección cerrado. Es así que las obras fueron escogidas, en cada caso, para las giras de exhibición planificadas concretamente por los curadores encargados. Con la cercanía de todos estos expertos diferentes a los artistas, se consiguió una selección animosa y fresca. Esto conllevó a que el inventario de la colección tuviese una reproducción pluralista y de alta calidad.

 

La exhibición en esta sede se concentra en el panorama contemporáneo, incluyendo obras de los años ochentas hasta la última década. El retorno postconceptual de la representación figurativa, así como el creciente número de mujeres artistas que desempeñan un rol significativo, son características de la escena actual del arte alemán. La instalación y el tratamiento escultórico también forman parte de la configuración plural de la práctica artística en Alemania. Esta generación ha tomado distancia de la carga heroica de los grandes maestros del arte alemán posterior a la Segunda Guerra Mundial, de una forma intelectual y a la vez humorística.

 

Rosemarie Trockel y Katharina Fritsch combinan la tradición conceptual, casi minimalista, con objetos aparentemente banales y ordinarios. Trockel convierte manteles en pinturas abstractas de gran formato y parrillas eléctricas en videos conceptuales. Fritsch analiza la tensión entre el objeto aurático y los productos en las estanterías. Las obras de Olaf Metzel mantienen un balance entre lo que parece arbitrario y la composición cuidada. El artista reprodujo páginas de libros en placas delgadas de metal. Las hojas no son desechadas, sino más bien ampliadas a gran formato en la pared. Estas piezas literarias desatan preguntas sobre la verdadera conexión que mantenemos con nuestras tradiciones culturales.

 

Wasmuht yuxtapone la técnica experta de pintura al óleo con la visualidad digital del internet. Este óleo gigante registra las imágenes súper veloces que vienen y van por microsegundos en las pantallas. Else Gabriel es una artista del performance. En su video se disfraza de un Neandertal prehistórico sentado sobre una llanta de tractor vieja, que es arrastrado por las arenas de África. Con un sentido del humor similar, su instalación de pequeña escala Adiós adiós escenifica el ritual del adiós permanente con infinita paciencia. El Salón de clases volador de Martin Honert parte de un popular libro para niños con el mismo título. La instalación funciona bajo una perspectiva teatral, la ilusión desaparece cuando uno se acerca. La obra tematiza el funcionamiento de la memoria: fugitiva y efímera al tratar de asirla. Isa Genzken combina la escultura con el modelo arquitectónico. El pesado concreto parece flotar en el delgado esqueleto del pedestal, el áspero molde parece viejo y nuevo al mismo tiempo, reminiscente de las ruinas.

 

Karin Sander pulió un huevo, convirtiendo lo ordinario en algo precioso. Esta obra refleja las condiciones institucionales de la exhibición del arte. Jorinde Voigt presenta una cartografía intelectual que combina fragmentos de la filosofía histórica y cálculo geométrico, retocada por un irónico dorado. Katharina Hinsberg conceptualiza la práctica artística de dibujar una línea, hoja tras hoja, hasta que el bloc de papel se convierte en una escultura en sí misma. Candida Höfer investiga lo que los humanos hacen en espacios semi públicos como vestíbulos y salones de actos. La densidad atmosférica de sus imágenes proviene, paradójicamente, de la ausencia completa de personas en sus fotografías.

 

 

 

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Estudio abierto #7

Escuela de los comunes

 

Artistas profesores: Adrián Guerrero, Florencia Guillén, Carlos Maldonado, Rubén Méndez, Aristeo Mora, Carlos Ranc, Claudia Rodríguez e invitados

Del 13 de mayo al 28 de agosto de 2016

 

Apéndice de AE7: Vito Acconci, Joseph Beuys, Ulises Carrión, Emilio Chapela, Tom Friedman, Thomas Hirschhorn y Humberto Vélez

 

La séptima edición de “Estudio abierto” dará cabida a un centro de formación, a través de proyectos educativos elaborados por artistas que ejercen la docencia. En respuesta a una educación institucionalizada, las sesiones impartidas no establecerán requisitos de evaluación ni otorgarán acreditación alguna. El objetivo final no es la elaboración de obras y proyectos que después puedan insertarse en un sistema comercial, sino la realización de ejercicios que expandan las posibilidades individuales de aprendizaje de los actores.

 

Modelos como la Bauhaus o el Black Mountain College sirvieron de inspiración para imaginar un espacio de aprendizaje libre de obligaciones escolarizadas, de espíritu experimental y propenso al ensayo y error, sin cuotas, ni resultados finales por alcanzar.

 

En sincronía con los principios articulados por Iván Illich en “La sociedad desescolarizada” y gracias a los proyectos experimentales de los artistas-profesores, este espacio y sus alumnos se opondrán a la segregación generada al “dividir cualquier sociedad en dos ámbitos: ciertos lapsos, procesos, tratamientos y profesiones que son ‘académicos’ y ‘pedagógicos’, y otros que no lo son.”

 

El Apéndice de “Estudio abierto 7” se ha integrado por algunas obras que al manipular el lenguaje rompen formas preestablecidas de conocimiento y con otras que modifican la imaginería de las herramientas comunes de la vida escolarizada. A pesar de la clara existencia de proyectos artísticos recientes en los que la práctica educativa configura la obra de arte en sí, su naturaleza escapa a los formatos de exhibición y circulación tradicional. El Apéndice bibliográfico, por el contrario, sí cuenta con una diversa muestra de modelos educativos que en su consulta y réplica podrán dar pie a nuevos paradigmas.

 

En las sociedades contemporáneas en las que se ha suprimido el derecho a equivocarnos, la valía del individuo se mide por los éxitos externos, por los aciertos públicos y socialmente redituables. En la “Escuela de los comunes” queremos reivindicar el derecho al fracaso, la posibilidad de pensar utopías e imaginar otros mundos posibles.

 

School of Commons

 

Artists Teachers: Adrián Guerrero, Florencia Guillén, Carlos Maldonado, Rubén Méndez, Aristeo Mora, Carlos Ranc, Claudia Rodríguez and guests

From May 13 to August 28, 2017

 

Appendix: Vito Acconci, Joseph Beuys, Ulises Carrión, Emilio Chapela, Tom Friedman, Thomas Hirschhorn y Humberto Vélez

 

The seventh edition of Estudio abierto will consist of a sort of learning center, organized around educational projects designed by artists who also teach their discipline. By contrast with institutionalized education, the training sessions will not be graded, nor will any kind of accreditation be granted upon completion. The final aim is not the development of works or projects that will find a place within a commercial system, but rather the performance of exercises that expand the individual learning capacities of the participants.

 

Models such as the Bauhaus or Black Mountain College have served as an inspiration for imagining a learning space with an experimental spirit, free of restraints and open to trial and error, with no quotas or final results to be achieved.

 

In line with the principles formulated by Ivan Illich in Deschooling Society, and thanks to the experimental projects of the artist-professors, this space will take a stand against the segregation that “divides any society into two realms: [where] some time spans and processes and treatments and professions are ‘academic’ or ‘pedagogic,’ and others are not.”

 

The Appendix of Estudio abierto 7 consists of works which, by manipulating language, break with pre-established forms of knowledge and of others which modify the imaginary of the usual tools of schooling. In spite of the obvious existence of recent artistic projects in which educational practices configure the art work in itself, traditional modes of exhibition and circulation fail to capture its real nature. The Bibliographic Appendix, on the other hand, offers a wide sampling of educational models capable of inspiring new paradigms.

 

In contemporary society, where our right to make mistakes has been suppressed, individual worth is measured by external success, by public, socially-remunerative achievements. In School of Commons we would like to vindicate our right to fail, to celebrate the potential of devising utopias and imagining other possible worlds.

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El mundo fue plano, ahora es redondo y será un holograma

Del 29 de abril al 31 de julio de 2016

 

Curadores: François Bucher y Lina López

 

Julieta Aranda, Erick Beltrán, François Bucher y Lina López, Leyla Cárdenas, Agnes Denes, Harun Farocki, Fabien Giraud y Raphaël Siboni, Jeppe Hein, Hermann von Helmholtz, Profr. Dr. Bernd Kröplin, Douwe Mulder, John Mario Ortiz, Julien Prévieux, Benoît Pype, Manuela Ribadeneira, Rometti Costales, Tomás Saraceno y Daniel Steegman Mangrané.

 

El título de esta exposición anuncia un viaje en el tiempo. Un viaje aparentemente cronológico, pero cuya linealidad es sólo una apariencia. Se trata de una historia de transformaciones en el tiempo y en el espacio. El título pone en evidencia el concepto de que el tiempo y el espacio mutan a medida que muta la consciencia.

 

Los navegantes que acompañaban a Cristóbal Colón temían el abismo que estaba al final de la tierra y las criaturas monstruosas que esperaban encontrar ahí. Tomando esa imagen como punto de partida podemos considerar que por más de 1500 años se sabía que la tierra era redonda y experimentos como el de Eratóstenes de 200 a. C. habían probado la redondez del planeta. Sin embargo, para los navegantes que acompañaban a Colón, la tierra todavía era plana.

 

Nuestro mundo hoy en día está hecho de tres dimensiones, lo cual nos coloca firmemente en un globo terráqueo. Este es el estado de la consciencia contemporánea, aún si nuestra física y nuestra matemática describen dimensiones más altas; aún si el colapso de lo espacio-temporal – tal como lo entendemos – ha encontrado una expresión científica en la mecánica cuántica.

 

La pregunta es ¿cómo toma forma una idea en el tiempo? ¿De qué manera la emergencia de una tecnología – un medio de transporte, un medio de navegación o un medio de grabación por ejemplo – modifican la consciencia de una civilización y su relación con el espacio y con el tiempo?

 

Esta exposición presenta un grupo de artistas contemporáneos cuyo trabajo abre perspectivas sobre estos aspectos fundamentales. El pasaje de un mundo plano a uno redondo, y más allá, está marcado por mutaciones en la consciencia; este es el hilo conductor de la exposición, diseñada como una travesía, donde los instrumentos del hombre juegan un papel fundamental.

 

 

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Reconstrucción: Un proyecto de Abraham Cruzvillegas

Del 31 de enero al 29 de mayo de 2016

 

 

Adrián S. Bará, Javier Barrios, Javier Cárdenas Tavizon, Isa Carrillo, César Castillo, Claudia Cisneros, Edgar Cobián, Santino Escatel, Mónica Escutia, Paula Espinoza, Alejandro Fournier, Cristian Franco, Angel García Avalos, Cynthia Gutiérrez, Luisa Fernanda Gutiérrez, Daniel Guzmán, N. Samara Guzmán Fernández, Enrique Hernández, Héctor Jiménez, Felipe Manzano, Lourdes Martínez , Luis Rodrigo Medina, Mario Navarro, Humberto Ramírez, Héctor Rentería, Gabriel Rico, Javier M. Rodríguez, Emanuel Tovar, Luis Alfonso Villalobos, Bruno Viruete, Lino Vite.

 

 

 

¿De qué manera nos apropiamos del lenguaje? Cuando nos damos cuenta de que seguiremos balbuceando para siempre cosas dichas previamente y de maneras más inteligentes, generosas y sencillas, es más digno y sincero recomponer el camino, voltear y anudar de nuevo nuestros vínculos afectivos, nuestras afecciones y limitaciones con aquellas imágenes proteicas y esenciales que dieron cuerpo a nuestras primeras esdrújulas, nuestros primeros diptongos nuestras primeras comas y puntos y aparte.

 

En un ejercicio inusual por transparente, hace algunos años, Daniel Guzmán, de la mano de Luis Felipe Ortega, realizó una serie de representaciones para el cíclope, imaginando y produciendo esas platónicas referencias de cosas vistas tal vez solamente en revistas y catálogos, un poco a la usanza pedagógica de la Edad Media y del Renacimiento, en la que el aprendiz recreaba una obra del maestro de la manera más fiel posible, procurando atender el gesto mínimo que pudiera incluso dudarse de la autoría del producto.

 

En aquel conjunto de ensayos plásticos que se llama ‘Remake’ Guzmán y Ortega hicieron suyas obras de Bruce Nauman y Nam June Paik, por mencionar las más emblemáticas, pero con recursos mínimos: sin dinero, bendiciones, padrinazgos, ni apoyos externos abrazaron la historia del arte como algo cercano y sencillo: uno se transfiguró en fuente, el otro arrastró su cabeza sobre el piso dibujando una línea, que a su vez era la interpretación de una partitura de otro artista de manera arbitraria, libre, ligera, feliz.

 

Toda invención deviene convención, reza la máxima que confirma que la información es de todxs y que no hay más ruta que ninguna. En acudir al sitio de lo común, al paradigma, a lo establecido, al patrimonio de todxs, afirmamos nuestra individualidad, nuestra posibilidad de hacer del estereotipo algo que no existía, algo que levita y se extraña de sí mismo, como el espantapájaros frente al espejo. Migrar es un derecho humano.

 

Esta convocatoria reclama de quien quiera hacerla suya, un movimiento mínimo, una mirada cómplice, esa que escudriña aquello que aparenta ser familiar, propio: la obra de arte querida, la que nos hizo pensar ser artistas, la que nos cambió la vida, la que nos sigue dando energía, sorpresas y preguntas. Hágala suya, transfórmela al pie de la letra, mátela porque la ama, forníquela, hágala suya hasta que sudando le susurre al oído ‘quiero más’. O no.

 

El Museo de Arte de Zapopan acogerá su apropiación como parte de una muestra colectiva en la que su posible propuesta conviva con la de otrxs atrevidxs que pudieran dialogar como estatuas de sal que prefieren observar el desastre del que han sido parte, antes que descorchar el odre del miedo. En este camino no hay margen de error, siempre y cuando acepte el reto de realizar su interpretación con un mínimo de recursos, en tiempo récord y sin opción a hacer las cosas al chingadazo ni a decir ‘siempre no’.

 

Atentamente,


Abraham Cruzvillegas
Escultor

 

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Sábana Blanca

Jirí Kovanda
Del 25 de septiembre de 2015 al 31 de enero de 2016

Un proyecto de Patrick Charpenel y Andrea de la Torre.

 

 

Jirí Kovanda (Praga, 1953) es un creador autodidacta que adquirió notoriedad durante los años setenta. Su producción puede enmarcarse dentro de ciertas líneas específicas del arte conceptual de Europa del Este. Por medio de una serie de acciones mínimas, a menudo casi invisibles, el artista procura establecer vínculos físicos y psicológicos con el público. La carga discursiva y la belleza visual de sus producciones derivan en una retórica austera que huye de toda la pirotecnia espectacular, logrando así una comunicación directa y efectiva con los asistentes.

 

Para el Museo de Arte de Zapopan, Kovanda presenta la instalación titulada Sábana blanca, obra concebida originalmente para la Secesión de Viena en 2010. En esta ocasión, el artista replica su práctica sutil de gestos mínimos, en donde el elemento central que articula la exhibición es una pared que se extiende a lo largo y ancho de la sala. De esta manera, se eleva un muro a la altura de los ojos del espectador, segmentando el espacio arquitectónico. Su diseño zigzagueante incluye una serie de bahías y varaderos que crean cubículos así como pasillos en distintos puntos.

 

La obra está concebida para que los visitantes apenas puedan mirar por encima de la extensa barda conduciendo a diversos comportamientos erráticos. Este complejo constructivo invita a la interacción ya que propicia que el público participe de manera activa en el juego del escondite. En este entramado de muros y materiales desperdigados en la sala, Kovanda coloca en un gesto improvisado objetos tomados de la vida cotidiana tales como, sábanas, orquídeas, lámparas y escobas.

 

Como complemento y cierre de esta instalación, se expondrán también cuatro piezas más del artista. La primera, Sin título (2008) es una instalación realizada con dos kg de cubos de azúcar que forman una larga línea casi invisible. La segunda, Una mesa redonda (2008) que consiste en presentar una mesa de madera que previamente fue dividida en cuatro partes y cada segmento de la misma ocupa una esquina de la sala produciendo un efecto visual inesperado. La tercera y cuarta son dos obras performáticas tituladas Pareja (2010) y Barda (2008) que se activaron el día de la inauguración potenciando la experiencia radical y poética de Jirí Kovanda.

 

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Estudio abierto #6: 473.85 kg | Zazil Barba, Alberto López Corcuera y Álvaro Ugarte

Del 13 de agosto al 15 de noviembre, 2015

 

Apéndice de EA6: Atelier Van Lieshout, Kimberlee Córdova, El empleado del mes, Fran Ilich, Joshua Jobb, Gabriel Kuri, Augusto Marban, Federico Martínez Montoya, Cristina Ochoa y Guillermo Santamarina

 

LA FAVORITA Colectivo, integrado por Zazil Barba, Alberto López Corcuera y Álvaro Ugarte, ha desarrollado un consistente portafolio de arte participativo como una forma de aproximarse al estudio de la naturaleza humana. Influenciados por las metodologías de las ciencias sociales y la experimentación científica, el colectivo ha generado situaciones que involucran a los visitantes en la toma de decisiones. El proyecto comisionado para esta exhibición se caracteriza por la presencia de una superficie de arena en la sala, la cual cubre un número indefinido de monedas con valor nominal de diez centavos de pesos mexicanos. Los visitantes son invitados a transitar la instalación, así como a explorar e interactuar con ésta bajo sus propios límites. El título de la exposición 473.85 kg responde al peso total del metal utilizado para elaborar los centavos que fueron enterrados en la arena.

 

El valor nominal de la moneda es determinado por una convención social, un acuerdo aceptado entre sus usuarios, a diferencia del valor “real” que en este caso resulta de la cantidad de metal utilizado para elaborar las monedas en la sala, la energía y recursos empleados en su fabricación y el trabajo de los visitantes que decidan intercambiar su tiempo y esfuerzo por dinero. La propuesta de LA FAVORITA Colectivo se inscribe dentro de una línea de trabajo que vincula al arte con la economía. En la economía imaginaria, término al que Olav Velthuis se refiere para hablar de las interpretaciones de los fenómenos económicos desde el arte contemporáneo, se plantea al juego como una forma de proponer puntos de vista, que, si bien no siempre son críticos o afirmativos de los procesos económicos, sí se encargan de hacerlos explícitos. Los artistas que participan de la economía imaginaria extraen al espectador de su manera usual de pensar y actuar. Al parodiar e imitar los procesos económicos, ridiculizan los mitos modernos en los que la economía se maneja. Es decir, los descontextualizan para revelar su condición de absurdo.

 

La economía imaginaria no obedece a las leyes del mercado, permite ser modelada de acuerdo a deseos y necesidades no siempre racionales. Aun así, puede suscitar temas fundamentales que lleven a un mejor entendimiento de los procesos económicos e inviten a cuestionar la predominancia de la economía en nuestra vida y la obsesión por la acumulación de valores.

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Camaleón Blanco / JMAF

Fritzia Irízar
Del 5 de junio al 6 de septiembre de 2015

 

 

“Si no puedes convencerlos, confúndelos.”

– Harry Truman

 

El azúcar de caña o sacarosa, largamente consumido en la India y en China, fue introducido en América en los inicios de la época colonial. La propagación de los cultivos tuvo un gran auge sobre todo en islas del Caribe. En México, como en el resto de las colonias, se utilizó la mano de obra de esclavos provenientes de África en la industria azucarera.

 

El azúcar fue hasta los tiempos modernos un bien preciado y su consumo, un lujo. Hoy en día el aumento en la dieta en cualquiera de sus formas -sacarosa o jarabe de alta fructosa- es motivo de alarma para la salud pública por la relación encontrada entre la alta ingesta y enfermedades como diabetes y obesidad, que a su vez han sido relacionadas con malestares crónicos y problemas de memoria y concentración, entre otros.

 

La industria —sobre todo la refresquera, pero también la de dulces y cereales para el desayuno— usa indistintamente sacarosa de caña o jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) por el alto poder endulzante y bajo precio del segundo. Sin embargo, numerosos estudios afirman que el JMAF es aún más dañino para la salud debido al proceso industrial necesario para su producción que resulta tóxico, en diversos sentidos, para el organismo.

 

Existe incertidumbre respecto a la información disponible sobre esta controversia que además de resultar contradictoria puede ser manipulada fácilmente por los intereses de los involucrados. Camaleón Blanco / JMAF es una reflexión al estado de ficción y de apariencia que promueven las industrias.

 

Fritzia Irízar se revela contra el papel de misticismo que las estrategias corporativas obligan al consumidor, es decir, ante las políticas de invisibilidad que ocultan la transformación de componentes de manera velada y alevosa.

 

Irízar ha recurrido al análisis de los modos de circulación del capital al problematizar las dinámicas implícitas en los valores de uso y de cambio, también ha estudiado los procesos de transformación para la obtención de valores económicos.

 

A raíz de la progresiva sustitución del azúcar por JMAF y el injusto efecto del comercio internacional en el mercado mexicano, Irízar ha prestado atención a los ingenios, productores de azúcar de caña que ante la crisis financiera fueron nacionalizados en 2001 y luego re-privatizados éste año. Esta maquinaria se retrata en un video musicalizado por un fagot.

 

Como antídoto a la incertidumbre y al manejo discrecional de la información, este trabajo propone una vuelta a la experimentación científica aludiendo a físicos como Isaac Newton y su tercera ley.

 

Irízar también apela a símbolos ancestrales como la vid o la serpiente: en la nube de desinformación, la ciencia y los símbolos religiosos proponen un retorno al momento en que explicábamos la realidad a través de éstos.

 

La artista reconoce en sí misma la falta de certezas que comparte con los demás. Ante ello decide diseñar mecanismos críticos para empujarnos hacia formas más justas de pensar y vivir nuestro entorno. El espectador al que apela es aquel que tiene un minuto de curiosidad para preguntarse sobre el mundo a través de las preocupaciones que plantea en su trabajo.

 

Viviana Kuri y Alan Sierra

 

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Unfolded

Gonzalo Lebrija
Del 5 de junio al 6 de septiembre de 2015
Unfolded / Desdoblamiento

 

Algunos deseos persisten a lo largo de la historia de la humanidad: el deseo de volar y el anhelo por el oro. Sabemos de la codicia por el oro desde la antigüedad. La palabra latina para oro (aurum) tiene su origen en la raíz indoeuropea aus que significa brillo del sol naciente. Quizá fue Ícaro el primero en volar, pero tras conseguir el vuelo desafió órdenes divinas al acercarse demasiado al sol y acarreó el desenlace fatal.

 

El aprecio por el oro viene de tiempos remotos por la belleza que se le atribuye a su resplandor, pero también por ser incorruptible: no se oxida ni corroe, sólo reacciona con el agua regia. Es el más dúctil y maleable de los metales, por su relativa rareza comenzó a usarse como moneda de cambio. El oro es más antiguo que el Sol: son pequeños fragmentos de estrellas de neutrones que se fusionaron en nuestra galaxia mucho antes de que naciera el astro. Este oro procedente del espacio se volvió parte de la formación de la Tierra, del resto del sistema solar y del mismo Sol.

 

La muestra Unfolded se compone de seis aviones desdoblados, cada uno fijo en un soporte cuadrado de madera de arce de gran formato, bañados en hoja de oro. Cada pieza se descompone en varios paneles individuales que están ensamblados entre sí, uniendo la superficie creada por los pliegues en tres dimensiones. Junto con la extensión y los ocho metros de altura de la sala que los contiene, los dorados evocan los espacios para la contemplación, para la comunicación con lo sacro. El guiño a artistas como Mark Rothko está presente en particular al pensar en la Rothko Chapel. Unfolded hace una clara referencia a Yves Klein no sólo por sus monocromos dorados sino también por obras como Saut dans le vide, 1960 (Salto al vacío), y en específico a los Mensajes de Mathias Goeritz a los que él mismo se refería como “oraciones plásticas” y quien veía en el oro un material espiritual.

 

Unfolded es quizá la última obra en la que Gonzalo Lebrija utiliza el avión como tema en su trabajo. En el video Éxodo (2001), por primera vez aparece un avión de papel que vuela desde el último piso del que fuera el edificio más alto de Guadalajara, seguido por varios más que planean hasta quedar inertes en la banqueta. Lebrija organizó un concurso entre los burócratas de aquel edificio para que ganara el avioncito que mejor planeara hasta la superficie. Condominio Guadalajara (2001), es una pieza formada por fotocopias tomadas de las fotografías de cada uno de los avioncitos protagonistas de Éxodo. En 2005 el artista inmoviliza el avión en acero inoxidable y crea la escultura Concorde en gran formato. De ese mismo año es Playing High, una serie cronológica de cinco fotografías que refieren a la pintura Regentes del hospital de santa Isabel en Haarlem (1641), de Frans Hals. En estas imágenes encontramos el avioncito en manos de personajes encorbatados que extrañamente terminan por distraer su atención de los libros y puros para fijarla con interés en el juguete.

 

Hay un paso más que precede a Unfolded: una hoja de papel en la que podemos ver claramente los dobleces abiertos, trazos de lo que fue un avión ahora plano e imposibilitado para el vuelo en Unfolded paper plane, 2012 (Avión de papel desdoblado).

 

Ahora los desdoblamientos luminosos que propone el artista funcionan como símbolos religiosos y poéticos. Como la luz que se refracta a través de los vitrales de un templo, los cuadros dorados reverberan por el espacio y recuerdan los juegos formales con la luz que Luis Barragán exploró.

 

El término “unfold” contiene entre sus significados el de secuencia, revelación y desenvolvimiento, por ejemplo de un relato. En Unfolded Gonzalo Lebrija reúne dos de los afanes más antiguos que tiene el hombre –el vuelo y el oro- y al hacerlo propone una comunión en el espacio entre el relato de nuestra historia, la urgencia de lo imposible y el origen de la vida.

 

Viviana Kuri

 

Unfolded

Gonzalo Lebrija

From June 5th to September 6th, 2015

 

Certain desires have persisted all through human history: the desire to fly and the longing for gold. We know that men have lusted for gold since ancient times. The Latin word for the metal (aurum) derives from an Indo-European root (aus) that signifies the light of the rising sun. Icarus was perhaps the first human being to fly, but in doing so he defied the divine prohibition of approaching too near to the sun, bringing about his own fatal downfall.

 

The love for gold has existed from time immemorial, not only on account of its splendor and beauty, but also because of its incorruptible nature. It neither rusts nor corrodes, reacting only to agua regia. It is the most ductile and malleable of metals, and owing to its relative rarity it began to be used as a medium of exchange. Gold is even older than the sun: it is the result of tiny fragments of neutron stars that fused in our galaxy long before the existence of the sun. This gold from space contributed to forming the earth, the rest of the solar system, and the sun itself.

 

The exhibition Unfolded consists of six unfolded paper airplanes, each one attached to a square, large-format maple support and bathed in a layer of gold leaf. Each piece is made up of several individual panels, the different folds creating a surface in three dimensions. Together with the dimensions of the works themselves and the height of the ceilings of the exhibition space (eight meters), the gilding evokes a space for contemplation, for communion with the sacred. There are nods in the direction of artists such as Mark Rothko, in particular the Rothko Chapel. The gold monochrome of Unfolded also clearly alludes to works such as Yves Klein’s Saut dans le vide (1960) and specifically to the Mensajes of Mathias Goeritz, which the artist himself referred to as “visual prayers,” seeing in gold a spiritual material.

 

Unfolded is perhaps the last work in which Gonzalo Lebrija uses the airplane as a theme. In the video Éxodo (2001), a paper plane appears for the first time, flying from the top floor of what was then the highest building in Guadalajara, followed by others that glide down onto the sidewalk. Lebrija organized a competition among the office workers of the building for the paper plane that glided best. Condominio Guadalajara (2001) consists of photocopies of the photographs taken of each one of the paper airplanes in Éxodo. In 2005 the artist immobilized an airplane in stainless steel and created the large-scale sculpture Concorde. From the same year is Playing High, a chronological series of five photographs that allude to Franz Hals’s painting Regents of the St. Elizabeth Hospital of Haarlem (1641). In these images we find the little airplane in the hands of a figures in neckties who end up, curiously enough, distracting our attention from the books and cigars and focusing it on the toy.

 

There is another step before Unfolded: a sheet of paper on which we can clearly see the open folds, traces of what was once a paper airplane, now flat and rendered unfit for flight, in Unfolded Paper Plane (2012).

In the case of Unfolded, the luminous folds proposed by the artist function as religious and poetical symbols. Like the light refracted through the stained-glass windows of a church, the gilded pictures reverberate in space and recall the formal interplay of light and shadow in the work of Luis Barragán.

 

Among its many connotations, the notion of unfolding includes those of sequence, revelation, and the development, for example, of a narrative. In Unfolded, Gonzalo Lebrija has combined two of humankind’s most ancient yearnings: flight and gold. In doing so, he suggests a communion in the space between the account of our history, the urgency of the impossible, and the origin of life.

 

Viviana Kuri

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El Nadador | Fermín Jiménez


Del 2 de Mayo al 2 de Agosto de 2015

 

El nadador tiene su origen en la película homónima dirigida por Frank Perry y Sydney Pollack (1968), protagonizada por Burt Lancaster, y que a su vez se basa en un relato corto del mismo título por John Cheever (1964).

 

En España, Fermín Jiménez Landa trazó una línea de albercas desde Tarifa hasta la casa de sus padres en Pamplona ayudado por un GPS y atravesando las albercas que encontró. En Guadalajara, Fermín realizó el mismo ejercicio cruzando la ciudad de sur a norte, pasando por los barrios de Santa Anita, Arboledas, la colonia Americana, Miraflores y Lomas del Paraíso para terminar en un acantilado: la Barranca de Oblatos, límite natural de la ciudad. La exposición muestra el registro de ambas acciones, además de algunos dibujos y una serie de esculturas de albercas fabricadas en poliéster.

 

Para realizar su recorrido, Jiménez Landa hizo uso de imágenes satelitales que le revelaron la ubicación de albercas alojadas en propiedades privadas. Una vez programada, la acción se concretó a partir de la negociación con los habitantes de dichas viviendas, que atendieron a la puerta al visitante inesperado.

 

El nadador evidencia las características de convivencia en las sociedades contemporáneas. Los espacios confinados que prometían privacidad se han puesto en tela de juicio con la aparición de aplicaciones como Google Maps, las cuales permiten acceder a casi cualquier lugar desde una vista de pájaro. En el caso de Guadalajara, la experiencia local llevó al artista a enfrentarse al modelo habitacional que contiene conjuntos de casas dentro de bardas perimetrales, sistemas de alarma y elementos para el control de acceso. Esta situación deja claro el papel que adquieren el miedo y la inseguridad pública en la conformación de espacios residenciales y el confinamiento en el que viven los habitantes de una ciudad fragmentada por la desconfianza, la paranoia y el deseo de pertenencia a un modelo aspiracional.

 

El proyecto lleva a cuestionarnos si la pretendida cotidianeidad aséptica y ajena a lo que ocurre del otro lado de la barda, no es más que una contradicción, pues la inseguridad es inherente a la reclusión.

 

 

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Estudio abierto #5 – Zea Mays | Gabriel Rico y Luis Alfonso Villalobos

Del 6 de marzo al 12 de julio, 2015

 

Apéndice EA5:

Ignacio Aguirre / Manuel Álvarez Bravo / Fritzia Irizar / Gabriel Kuri / Rubén Mora Gálvez / Gerardo Murillo, Dr. Atl / Kiyoshi Niiyama / Ana Luisa Rébora / Pedro Reyes / Maruch Sántiz Gómez / Francisco Ugarte / Edward Weston

 

 

 

Sobre el proyecto
Zapopan, alguna vez conocido como villa maicera, es uno de los municipios más productivos de maíz en el país. Para los artistas invitados a EA5, Zapopan es el detonador para construir un proyecto que investiga la relación del ser humano con el maíz.

 

A razón de las controversias asociadas a este alimento (el incremento de su producción a nivel mundial, la aplicación irregular de biotecnología y el control corporativo sobre el campo mexicano) el estado de alerta se ha generalizado en la sociedad. Zea Mays, un proyecto de Gabriel Rico y Luis Alfonso Villalobos, apuesta por la memoria desde la conservación y protección del legado cultural.

 

A partir del análisis de la producción de maíz en el siglo XX los artistas han fabricado una instalación en la que las estadísticas le han dado forma a un colgante integrado por láminas de una película bio-plástica, compostable y fabricada a partir de enzimas derivadas del maíz. Este material transparente y resistente se extiende a partir de la información recabada e interpretada a escala, en una relación de millones de toneladas a centímetros. Esta gráfica es acompañada por una decena de gofrados que contribuyen a construir una iconografía de hechos relacionados a la historia económica del maíz.

 

En otra parte de la exhibición los artistas han instalado dos vitrinas que mediante la yuxtaposición de un muestreo de mazorcas de maíces criollos y recipientes con diferentes tipos de combustibles y otros derivados del maíz articulan un vínculo entre naturaleza y tecnología.

 

Como parte de su trabajo en proceso, Gabriel Rico y Luis Alfonso Villalobos, han intervenido la terraza frente de la sala de proyectos, un área que ha permanecido aislada y que se ha aprovechado para construir un sembradío temporal. Este espacio se propone como una instalación sonora donde es posible escuchar una frecuencia que estimula en las plantas la aceleración de la división mitótica, la generación de protoplasma y el crecimiento de la hormona etilena, con base en las investigaciones de Rich Marini y Dorothy Retallack.

 

En el camino a dicha parcela se encuentra instalado un grupo de peldaños indexados con conceptos del alimento y su repercusión social. Este glosario será registrado para producir grabados sobre papel elaborado con los restos del maizal. En una actitud sustentable, los artistas cultivarán su propio soporte.

 

Zea Mays

La planta que conocemos como maíz tiene como nombre científico Zea Mays. Zea viene de Zeiá voz de origen griego que significa cereal, y mays del taíno mahis.

 

Fue Carlos Linneo, botánico y viajero sueco, quien en el siglo XVIII le dio a la planta el nombre de Zea Mays. Actualmente se conocen hasta sesenta variedades que difieren por la forma, tamaño y color del grano. Se cree que el origen del maíz es el norte de América, específicamente Mesoamérica y que un tipo de maíz primitivo se consumía desde hace 7 mil años. Lo más probable es que el teosinte (en náhuatl “semilla de Dios”) es el ancestro del maíz actual .

 

La planta en náhuatl es llamada tlayol o tlayolli y su uso como principal alimento ha sido una constante en la historia de México hasta la década de los años cincuenta del siglo pasado. El maíz no sólo ha representado por siglos la supervivencia de millones de mexicanos, también ha sido una parte primordial en la cosmogonía de los pueblos indígenas que ha determinado, según los ciclos agrícolas y características de la planta, su relación con la tierra, y una forma de concebir el tiempo y ritmo particulares. En la actualidad usos y costumbres siguen subsistiendo en el campo en torno al sistema de la milpa en contraste con los tiempos, métodos y rigores de la producción industrializada y las reglas del libre mercado.

 

En la Nueva España para la mayor parte de la población el alimento diario en las tres comidas era el maíz. Por ejemplo en 1803 según Humboldt los grupos formados por indios, mestizos, mulatos y “castas” representaban poco más del 50% de la población total de la Ciudad de México: sumaban 69,500 contra 67, 500 blancos o sea criollos y españoles. Esas 60 a 70 mil bocas dependían del maíz preparado de diferentes maneras como tortilla, atole, tamales, tostado o hervido, hecho polvo para pinole, etc., no obstante se les trató de inculcar la dieta europea.

 

En la época independiente los impulsos por alejar a los indios del maíz continuaron. El discurso intelectual porfiriano echaba mano de diferentes teorías para explicar el retraso de México y los obstáculos para alcanzar los modelos europeos de “civilidad y modernidad”. En 1899 Francisco Bulnes atribuía este retraso a una combinación entre la debilidad indígena y el conservadurismo ibérico. Explicaba la debilidad de los nativos dividiendo a la humanidad en tres ramas: los pueblos del maíz, los del trigo y los del arroz, y llegaba a la conclusión de que “la raza del trigo es la única verdaderamente progresista” y que “el maíz ha sido el eterno pacificador de las razas indígenas americanas y el fundador de su repulsión para civilizarse”. Influenciados por el positivismo los “científicos” se adhirieron a las teorías nutricionales como explicación de la “ineptitud indígena”. Hubo quienes como Manuel Gamio denunciaron a Bulnes como racista, aunque se esforzó desde el Instituto Nacional Indigenista por reemplazar el maíz por soya.

 

Las explicaciones nutricionales del subdesarrollo económico eran preferidas por las élites mexicanas a los planteamientos de los “científicos sociales” de Europa y Estados Unidos que señalaban una inferioridad biológica para explicar la naturaleza poco productiva de los pueblos indígenas. Los recién llegados del campo solían tener grandes dificultades para adaptarse a las demandas de la industria acostumbrados al ritmo individual de la sociedad agraria. Las élites reconocían que eran parte sustancial y permanente de la población y preferían buscar la manera de redimirlos sobre todo por medio de matrimonios con europeos para incorporarlos en la vida nacional (no era necesario ser europeo, bastaba actuar, comer y vivir como europeo). Vicente Riva Palacio llegó incluso a sugerir que los indios con su escasez de vello facial y su falta de muelas del juicio, habían entrado en una etapa de desarrollo superior a los europeos. Otra solución que se propuso para el problema indígena era la educación universal: en los años de 1880 Justo Sierra encabezó una campaña para hacer obligatoria la educación primaria de todos los niños mexicanos.

 

Décadas de lucha revolucionaria contribuyeron al crecimiento de la unidad nacional, los gobiernos revolucionarios reemplazaron la exclusión con una política inclusionista de indigenismo, exaltando a los indios como miembros importantes de la nación. Se hicieron programas masivos de escuelas rurales y apostaron por el fervor patriótico como fuente de entusiasmo que integrara finalmente al componente mexicano.

 

Cuando en los años cuarenta los investigadores analizaron finalmente la dieta del país, descubrieron que el maíz y el trigo eran prácticamente intercambiables, y que la desnutrición rural era consecuencia no de la inferioridad de la tortilla sino de la pobreza y falta de tierra que hacían imposible el tener una dieta balanceada.

 

Viviana Kuri

 

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El hombre con el hacha y otras situaciones breves | | Liliana Porter

Del 28 de noviembre al 1 de marzo de 2015

 

El hombre con el hacha y otras situaciones breves supone una innovación en la concepción de la obra de Liliana Porter. Ideada originalmente para el MALBA, la instalación de sitio específico en esta ocasión se adapta para una de las galerías del MAZ. La artista utiliza el espacio de la sala como el propio espacio compositivo de la obra: un ambiente al estilo de un set de filmación, o de un teatro de variedades (como el que ha trabajado desde los años setenta), donde se suceden diversas acciones que desencadenan “situaciones breves”, en las que sus personajes fantásticos son los protagonistas.

 

Nacida en Buenos Aires en 1943, Liliana Porter vive y trabaja en Nueva York desde 1964. Su trabajo se exhibe internacionalmente y se encuentra en varias colecciones públicas y privadas. Es considerada una figura clave para el arte latinoamericano desde los inicios del arte conceptual.

 

Porter destaca por su estilo característico, utiliza un rango amplio de medios -escultura, grabado, trabajo sobre lienzo, fotografía, video e instalación- en donde juega a mezclar el absurdo y lo filosófico en retratos extraordinarios de situaciones de la vida cotidiana.

 

 

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Testigo del siglo

Del 28 de Noviembre al 26 de Abril del 2015

 

Eduardo Abaroa · Doug Aitken · Allora y Calzadilla · Javier Barrios · François Bucher · Agnieszka Casas · Minerva Cuevas · Jose Dávila· Peter Fischli y David Weiss · Sylvie Fleury · Mario García Torres · Thomas Hirschhorn · Yoshua Okón · Gabriel Orozco · Fernando Ortega · Christodoulos Panayiotou · Philippe Parreno · Ana Quiroz · Daniela Rosell · Eduardo Sarabia · Gabriel Sierra · Superflex

 

 

Testigo del siglo propone una reflexión acerca de la problemática del medio ambiente y de la urgencia ecológica a través del análisis de los hábitos del hombre contemporáneo. La acumulación, la compulsión, el abuso, el consumo desmedido, la pérdida de la subjetividad ante la uniformidad del pensamiento, la generación de desecho y la obsolescencia son algunas de los temas que Testigo del siglo aborda y plantea como síntomas de las patologías del hombre de nuestro tiempo.

 

El conjunto de la obra que conforma Testigo del siglo se centra en piezas en cuya interpretación encontramos gestos de la sociedad contemporánea. La muestra toma su nombre de una pieza del artista François Bucher titulada Witness of the Century: un perico encerrado en una jaula terminará repitiendo lo que reproduce una grabadora una y otra vez “Guantánamo, Guantanamera, Guantanamero”. El perico es el testigo que repite lo que oye, no tiene testimonio propio, simboliza el mundo animal reducido por el hombre, pero también al hombre prisionero de sí mismo por su elección de un estilo de vida disfuncional. Pero quiénes son los que eligen, hasta dónde podemos tener libre albedrío dentro de un sistema de capitalismo post-industrial en donde el Sur global tiene poco que decir y en donde la injusticia ecológica se hace manifiesta.

 

Con injusticia ecológica nos referimos a la alta vulnerabilidad del Sur global frente a los desastres ecológicos actuales y por venir provocados por el calentamiento global. También nos referimos con el término injusticia ecológica a la limitada elección en las opciones de consumo debida a la manipulación mediática y a la falta de información, además de la escasez de recursos económicos que restringen tajantemente las alternativas en el consumo. Sin embargo, Testigo del siglo quiere afirmar la posibilidad de elección dentro de las restricciones existentes, en contra de la indiferencia y el sopor, y a través de la disidencia personal en pequeñas acciones y decisiones que transformen la cotidianeidad.

 

Félix Guattari en Las tres ecologías habla de la ecología no solamente en términos del medio ambiente, sino también en una ecología social y mental que se debe trabajar en conjunto desde una sociedad unida por nuevos objetivos y en contra de la fatídica pasividad y de los discursos sedantes. Una sociedad conformada por individuos con subjetividades diferentes y con creatividad autónoma en lucha contra de los consensos infantilizados y la homogenización de la opinión, que cultive la disidencia y la producción de una existencia singular.

 

Bucher se refiere en su pieza al campo de Guantánamo, a la realidad del illegal combatant “que tiene una situación como la del judío en el campo de concentración. En un afuera (el campo) que está adentro de la ley, pero donde la ley, que nombra su excepcionalidad tiene a ese ser a su merced, como se tiene a un animal, no como a un ciudadano con derechos”.

 

La situación en la mayor parte de la población del Sur global es la de otro tipo de ciudadanos sin derechos ante las decisiones sobre el futuro de la humanidad en términos de la sustentabilidad ecológica. Hasta el día de hoy las potencias mundiales se rehúsan a bajar significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero teniendo obvias repercusiones en todoel orbe. Ciudadano sin derechos alimentarios también es el que está a merced de las corporaciones de la industria alimentaria que introducen modificaciones genéticas e hidrogenación que reducen significativamente el costo de los productos haciendo que sean una opción viable en términos económicos, pero que por un lado niegan el derecho a la información del origen de éstos, y por el otro omiten información sobre las consecuencias y posibles riesgos en la salud.

 

Es en la década de los sesenta y setenta cuando en el arte se manifiesta preocupación por el medio ambiente. Artistas como Joseph Beuys o Hans Haacke apelaron a que el espectador tomara responsabilidad sobre las elecciones propias y las repercusiones de éstas tanto en el ámbito social como en el ambiental. Los proyectos hasta los años ochentas en su mayoría desarrollaron lo que se podría llamar “restauración ecoestética”: arte que intenta reparar hábitats dañados o reactivar ecosistemas degradados. Por otro lado, artistas que trabajaron el land art no sólo utilizaron la naturaleza como soporte sino que también invitaron a desarrollar una conciencia ambiental y dieron paso a diversas interpretaciones del arte por la ecología.

 

Actualmente varios artistas y colectivos de artistas trabajan en proyectos que intentan influir de manera transversal tomando en cuenta los factores tecnológicos, políticos, sociales y ambientales. Aunque Testigo del siglo incluye la participación de artistas involucrados de esta manera como Superflex y Allora y Calzadilla o también Minerva Cuevas desde el activismo, gran parte de la obra alude, a través del discurso curatorial, al individuo de a pie que en sus hábitos y estilo de vida es cómplice de la obsolescencia, adicto al consumo y aletargado ante la degradación del hábitat y el avance de la extinción de su flora y fauna. Refieren al ciudadano común cuyos hábitos afectan día a día el estado de la vida actual y futura del conjunto. Incluimos también obra que devuelve la atención a lo aparentemente insignificante, a los momentos que están exentos de esta inmersión homogénea y frenética: fijar la mirada en un insecto como propone Fernando Ortega, o contemplar a una pareja que avanza por el camino. Y escuchar, sólo eso.

 

Con el criterio de trabajar exclusivamente con obra dentro de colecciones locales intentamos que la huella de carbón generada por el transporte fuera mitigada. Estamos conscientes de que las obras se recargan en la tecnología industrial para realizarse, creemos que esto mismo fortalece la tesis de la muestra: todos estamos inmersos en el capitalismo global y nuestra forma de vida es la razón del estado actual de nuestro entorno.

 

Otros recursos como la utilización de la energía eléctrica para el funcionamiento de equipo, clima e iluminación de salas siguen siendo un problema a resolver. Lo deseable es que algún día cercano el Museo de Arte de Zapopan, y demás instituciones públicas, genere su propia energía, además de implantar otras formas alternativas de funcionar.

 

Viviana Kuri

 

 

1 “Sur global” comúnmente se refiere a América Latina, África y la mayor parte de Asia.

2 Félix Guattari, The Three Ecologies, Bloombury, Londres, 2014.

3 Correspondencia por correo electrónico con François Bucher, 27 de septiembre de 2014.

4 T.J. Demos, The Politics of Sustainability: Art and Ecology, 2009.

 

La noción de “desastre ecológico” está entendida como la huella catastrófica, incontrolable y aparentemente incontenible del hombre en el entorno, como una condición ontológica de la especie humana que aparece como una paradoja que no se puede superar. Localizados en el siglo XX en dónde el músculo del capitalismo y las sociedades de consumo se han fortalecido hasta su máxima expresión y entendiendo las primeras décadas del siglo XXI como una extensión del paradigma de poder y consumo del siglo pasado. Partiendo de ésta particular estrategia narrativa nuestra posición se sustenta sobre la teoría publicada en 1989 por Felix Guattari en su libro Las tres ecologías, en donde afirmaba que el desequilibro ecológico no sólo tiene un factor ambiental; sino que son igual de importantes la ecología de las relaciones sociales y la ecología de las subjetividades humanas.

 

Es cada vez más común encontrar discursos “amigables” con la “ecología” como parte de una estrategia mercadológica, en cuyo caso se estaría considerando a la ecología del medio ambiente como la única causa del desastre sistémico en el que sobrevivimos en la actualidad. Esta exposición plantea preguntas que están relacionadas con los otros dos campos de las tres ecologías de Guattari; ¿Qué tipo de relaciones establecemos con los objetos que nos rodean?¿Por qué existe una incapacidad de auto regulación de los recursos en las estructuras sociales contemporáneas?

 

La obra seleccionada para esta muestra se enfoca en piezas en cuya interpretación encontramos características de la sociedad contemporánea; desempleo, marginación, racismo, soledad, aburrimiento, ansiedad y neurosis. Este cuerpo de obra enuncia las tensiones entrelazadas en este complejo entramado, y habla de la superioridad con la que la sociedad avasalla, lo irracional en la acumulación de objetos, la sacralización de los productos lucrativos y las políticas corporativistas con miras comerciales a las que las dinámicas de nuestra sociedad se circunscriben, el universo simbólico que reduce a todo sujeto al papel de consumidor y a todo objeto a la categoría de mercancía.

 

Tres piezas constituyen la columna vertebral de este proyecto: “Critical Laboratory” pensado por Thomas Hirschhorn como un espacio mental y físico, secreto, periférico, en donde uno pudiera hacerse la pregunta: ¿Cómo puedo obtener una posición crítica? Con imágenes de la moda, del lujo, de la economía, filosofía, la cultura, la guerra, los suburbios y la historia, este espacio oscila entre un laboratorio de armas biológicas, de productos farmacéuticos o de producción de drogas sintéticas. El público es directamente aludido, los textos sobre el síndrome de Estocolmo, las sillas y flores de plástico, la cinta y las luces, buscan provocar una “crisis” en la posición y la opinión del espectador.

 

En Witness of the Century la pieza que da nombre a la exhibición, François Bucher establece un hábitat doméstico para un perico, el cual tiene una interacción con un sonido que lo entrena para repetir tres palabras: “Guantánamo, guantanamera, guantanamero”. La referencia a la independencia cubana, es superada por el tipo de intercambio cognitivo que aquí se realiza, una figura animal enjaulada, siendo entrenada por un lenguaje que desconoce.

 

En tercer lugar, el video de Doug Aitken Migration, una yuxtaposición entre un paisaje post industrial (una encarnación decadente de las áreas suburbanas y rurales de los países industrializados) y animales salvajes que interactúan con un medio desconocido, ante una cámara que desde un punto de vista preciosista y cinematográfico captura una funesta sucesión de interacciones con objetos y situaciones en donde el testigo, detrás de la cámara, queda suspendido en un momento de intimidad.

 

Como parte del criterio que utilizamos desde la concepción de este proyecto, se buscó trabajar exclusivamente con obra de colecciones locales, con la finalidad de activar una ecología distinta: la del coleccionismo. En la ciudad de Guadalajara existen acervos privados muy importantes, que pocas veces entran en circulación dentro de las instituciones locales. Esta decisión apela a la congruencia de nuestro discurso y a la intención de dinamizar el ciclo de producción, consumo, almacenamiento y exhibición de obras, fomentado por la globalización en el mercado del arte contemporáneo. De la misma forma el proyecto pretende que la huella de carbono generada por el transporte aéreo fuera mitigada, como lo propone la campaña Reduce Art Flights, iniciada en 2007 por el artista británico Gustav Metzger.

 

Un robusto programa de actividades paralelas, preparadas ex profeso incitan a la participación, concientización y diálogo entre la comunidad, creando así una red de conexiones, que desde distintas plataformas, puedan crear resonancia y colabore en la construcción del tejido social. La velocidad con la que el desastre ecológico avanza hace evidente que los esfuerzos individuales ya no son suficientes. Una solución sólo puede ser pensada desde la colectividad y desde un cambio de paradigma ético que nos aleje de la extinción.

Humberto Moro

 

 

 

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Estudio abierto 4: Máquina del tiempo

Claudia Cisneros
Del 12 de septiembre al 1 de febrero de 2015

 

Apéndice EA4:
Marina Abramović / Francis Alÿs / Diane Arbus / Patty Chang / Valie Export / Dora García / Douglas Gordon / On Kawara / Sol LeWitt / Alicia Medina / Robert Morris / Roman Ondák / Susana Rodríguez / Hiroshi Sugimoto

 

Taller de Performance:
Ramiro Ávila / Laura Bordes / César Castillo / Alma García Gil / Alicia Menchaca / Olivia Ramírez / Héctor Rentería / Nayeli Santos

 

Estudio Abierto 4 propone un mecanismo que activa la construcción de tiempos paralelos. A través del lenguaje la artista Claudia Cisneros precipita un dispositivo en el que el espectador se verá repetido por medio de la narración.

 

La Máquina del tiempo opera en dos etapas. En un primer momento el visitante se verá coreado en el espacio con una dilación de apenas unos segundos. En un segundo periodo la máquina será impulsada por los visitantes quienes podrán elaborar predicciones a ser realizadas unos días después, siempre y cuando atinen a predecir el futuro.

 

En congruencia con su producción anterior Cisneros dirige la mirada hacia el otro, como concepto lingüístico, y lo invita a una conversación; la artista aprovecha la presencia del público en la creación de sus proyectos y confronta el principio de autoría.

 

El trabajo de Claudia Cisneros sirve de referencia para integrar un apéndice con obra de artistas pioneros del performance, cuyos registros se exhiben junto a piezas recientes con preocupaciones similares. Además se incluyen obras representativas del minimalismo y manifestaciones que aluden al doble, al misterio y la estética del film noir.

 

 

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