Mario García Torres con Jorge Campos: El que la cambia la falla
Del 6 de junio al 6 de septiembre de 2026
Curadora: Viviana Kuri Haddad
Sala Luis Barragán
El que la cambia, la falla o el arte es un espacio en el que todo es posible
Mario García Torres es un artista que incide en los relatos históricos del arte conceptual, para colocarlos en el territorio de la imaginación y en la dimensión de la ficción. Hace 25 años cuando empezó a hacer obra conceptual, era muy importante para él tener explicaciones perfectamente claras antes de ejecutar una pieza. Hoy en día es otra la sabiduría que emerge, prefiere tomar distancia del conocimiento acumulado y consentir al impulso misterioso. Es después de permitir este gesto cuando entra el razonamiento.
En el deporte, ese gesto intuitivo o reacción repentina —que linda con la sorpresa— se explica de manera más clara; resulta más evidente cuando el deportista, experto en dominar las técnicas e instruido en los posibles desenlaces, de pronto hace algo que no sabe cómo lo realizó, que se sale de la lógica esperada y no responde a esa preparación técnica. Es solo entonces cuando arroja un resultado inesperado que no tiene narrativa conocida. La reacción sorpresiva proviene del lugar de la creatividad, del espacio de lo sublime.
Jorge Campos es el portero con más goles anotados en la historia del fútbol mexicano y se ubica en el top 5 histórico mundial. A “El Brody” también se le atribuyen dones de predicción; considerado chamán por algunos, se dice que logra ver y anticipar lo que para el resto queda vedado. Mario García Torres recuerda a un perspicaz y carismático Campos en una entrevista en la que éste dice que podía predecir lo que iba a suceder, casi como si se tratara de un asunto de magia. La afición no olvida cuando, en 2021, anunció que el Atlas sería campeón y que la figura del partido sería Camilo Vargas: “el mejor, y campeón el Atlas”. Después de aquella final, los medios deportivos repitieron el titular: “Jorge Campos, el PROFETA INMORTAL de la final Atlas vs. León”.
Para García Torres el artista “tiene que ser un poco así”; tiene que estar en ese espacio de la intuición, “afinado, entonado con los dioses”. El truco es llegar a ese lugar y entender que solo se llega ahí con los ojos vendados. No es mediante un proceso racional, sino por medio de la intuición, del silencio; en la pausa del abismo.
El concepto de la inspiración no tiene buena prensa hoy en día; en el arte contemporáneo quedó lejos la figura del artista genial, tocado por la epifanía. Es posible que se haya dejado de hablar de la musa, pero es un hecho que el espectador guarda silencio delante de la obra que comunica al alma un don o una gracia. En el estadio, antecediendo un penal, el silencio es absoluto hasta el momento en el que entra a la portería un gol imposible, o por el contrario el balón es contenido para siempre entre los brazos del que se convierte en un dios breve. Y estalla la euforia colectiva.
Esta muestra es, precisamente, ese lugar: un ejercicio intuitivo en el que confluyen dos prácticas —la del artista y la del futbolista—, cuyo encuentro surge de la intersección de sus experiencias y modos creativos.
Viviana Kuri Haddad

