Camaleón Blanco / JMAF

Fritzia Irízar

Del 5 de junio al 6 de septiembre de 2015

Si no puedes convencerlos, confúndelos.

 

Harry Truman

 

El azúcar de caña o sacarosa, largamente consumido en la India y en China, fue introducido en América en los inicios de la época colonial. La propagación de los cultivos tuvo un gran auge sobre todo en islas del Caribe. En México, como en el resto de las colonias, se utilizó la mano de obra de esclavos provenientes de África en la industria azucarera.

 

El azúcar fue hasta los tiempos modernos un bien preciado y su consumo, un lujo. Hoy en día el aumento en la dieta en cualquiera de sus formas -sacarosa o jarabe de alta fructosa- es motivo de alarma para la salud pública por la relación encontrada entre la alta ingesta y enfermedades como diabetes y obesidad, que a su vez han sido relacionadas con malestares crónicos y problemas de memoria y concentración, entre otros.

 

La industria —sobre todo la refresquera, pero también la de dulces y cereales para el desayuno— usa indistintamente sacarosa de caña o jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) por el alto poder endulzante y bajo precio del segundo. Sin embargo, numerosos estudios afirman que el JMAF es aún más dañino para la salud debido al proceso industrial necesario para su producción que resulta tóxico, en diversos sentidos, para el organismo.

 

Existe incertidumbre respecto a la información disponible sobre esta controversia que además de resultar contradictoria puede ser manipulada fácilmente por los intereses de los involucrados. Camaleón Blanco / JMAF es una reflexión al estado de ficción y de apariencia que promueven las industrias.

 

Fritzia Irízar se revela contra el papel de misticismo que las estrategias corporativas obligan al consumidor, es decir, ante las políticas de invisibilidad que ocultan la transformación de componentes de manera velada y alevosa.

 

Irízar ha recurrido al análisis de los modos de circulación del capital al problematizar las dinámicas implícitas en los valores de uso y de cambio, también ha estudiado los procesos de transformación para la obtención de valores económicos.

 

A raíz de la progresiva sustitución del azúcar por JMAF y el injusto efecto del comercio internacional en el mercado mexicano, Irízar ha prestado atención a los ingenios, productores de azúcar de caña que ante la crisis financiera fueron nacionalizados en 2001 y luego re-privatizados éste año. Esta maquinaria se retrata en un video musicalizado por un fagot.

 

Como antídoto a la incertidumbre y al manejo discrecional de la información, este trabajo propone una vuelta a la experimentación científica aludiendo a físicos como Isaac Newton y su tercera ley.

 

Irízar también apela a símbolos ancestrales como la vid o la serpiente: en la nube de desinformación, la ciencia y los símbolos religiosos proponen un retorno al momento en que explicábamos la realidad a través de éstos.

 

La artista reconoce en sí misma la falta de certezas que comparte con los demás. Ante ello decide diseñar mecanismos críticos para empujarnos hacia formas más justas de pensar y vivir nuestro entorno. El espectador al que apela es aquel que tiene un minuto de curiosidad para preguntarse sobre el mundo a través de las preocupaciones que plantea en su trabajo.

 

Viviana Kuri y Alan Sierra




Camaleón Blanco / JMAF


Fritzia Irízar

From June 5th to September 6th, 2015

If you can’t convince them, confuse them.

 

Harry Truman

Sugarcane, widely consumed in India and China, was introduced into the Americas at the beginning of the colonial period. The propagation of the crop was particularly rapid in the Antilles. In Mexico, as in other colonies, African slave labor was used in the sugarcane industry.

 

Until the beginning of the modern era, sugar was a highly valued commodity and its consumption something of a luxury. Nowadays the increase in people’s diets of sugar in any of its forms –sucrose or high-fructose corn syrup– has become a public health issue. High consumption is linked to conditions such as diabetes and obesity, related in turn to a range of chronic ailments and even to memory and concentration problems.

 

The sugar industry –especially the soft drink sector, but also producers of candy and breakfast cereals– uses both sucrose and high-fructose corn syrup (HFCS) as sweeteners, the latter being especially attractive because of its higher potency and lower cost. Many studies have shown, however, that HFCS is even more harmful than sugar. The industrial process required to produce it renders it toxic, in various ways, to the human organism.

 

There is some uncertainty regarding the information available to consumers in this debate. It can also seem contradictory, since it is easily manipulated by the powerful vested interests of those involved. White Chameleon / HFCS is a reflection on the fictions and sleights-of-hand promoted by modern industry.

 

Fritzia Irízar takes a stance against the mystique forced on consumers by corporate strategies, that is, by the policies of invisibility that conceal the transformation of ingredients, deliberately and surreptitiously.

 

Irízar has analyzed the ways capital circulates, questioning the dynamics implicit in values of use and exchange, and exploring the processes of transformation carried out to produce economic value.

 

Given the increasing use of HFCS as a sweetener and the unfair effect of international trade on the Mexican market, Irízar has turned her attention to the sugarcane processing industry, which was nationalized in 2001, at a time of economic crisis, and then reprivatized this year. This machinery is portrayed in a video set to music played on a bassoon.

 

As an antidote to the state of consumer uncertainty and the discretional handling of information, this work proposes a return to scientific experimentation, alluding to physicists such as Isaac Newton and his third law.

 

Irízar also calls on ancestral symbols such as the vine and the serpent. In the cloud of disinformation, science and religious symbols offer a return to the time when we used to explain reality through them.

 

The artist acknowledges her own lack of certitudes, a condition she shares with others. In the face of this, she has decided to design critical mechanisms to lead us towards truer ways of experiencing and thinking about our environment. Her ideal spectator is one who has a moment to spare to show some curiosity about the world, through the concerns Irízar formulates in her work.

 

Viviana Kuri & Alan Sierra