Cecilia Rébora: Cien gatos
Del 25 de abril al 5 de julio de 2026
Biombo
Sala de lectura
En la literatura y en la vida, el gato se ha construido como una figura de autonomía y misterio. Tal vez por eso, no deja indiferente a nadie.
A lo largo de la práctica editorial de la ilustradora y autora de libros infantiles Cecilia Rébora, el gato ha aparecido de manera constante: a veces como personaje principal, a veces como acompañante. Volver una y otra vez sobre el mismo animal le ha permitido ensayar variaciones, explorar gestos y estudiar diferencias mínimas. De ahí surge un repertorio amplio en el que el gato se presenta como múltiple y cambiante, a veces representando situaciones cotidianas desde una mirada cercana a la infancia y siempre lejos de un significado fijo.
El lenguaje de la ilustración recuerda que la lectura puede prescindir de las palabras sin renunciar a la narración. Ensayando un cruce entre el libro, la imagen y el espacio, las obras invitan a imaginar y construir historias en la sala del museo. Cada gato contiene una pequeña escena, un estado de ánimo, una acción, una presencia… Como el Gato de Cheshire en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (1865) de Lewis Carroll: un gato puede desaparecer y, aun así, seguir presente.
La exposición reúne cien gatos realizados especialmente para esta ocasión. Estampas en siligrafía y colografía dispuestas en el librero presentan escenas autónomas de distintos libros y momentos de producción de Rébora. A la vez, gatos provenientes de historias de dominio público —los cuentos ”El gato con botas” (1695) de Charles Perrault y “El gato negro” (1843) de Edgar Allan Poe y la novela Opiniones del gato Murr (1820–1822) de E.T.A. Hoffmann— han sido reinterpretados por la artista y trasladados a formatos que exploran las posibilidades escultóricas de una página.
Cien gatos, la primera exposición del Club de niñxs del MAZ, acerca a niñxs a la ilustración contemporánea fuera de la página del libro. Más de sesenta gatos se encuentran en la sala, mientras que otros tantos se esconden en el museo en espera de ser descubiertos. Antes de salir a buscarlos, te invitamos a dibujar tu propio gato en el mural: un ejercicio de acumulación y reiteración que celebra los distintos gestos, emociones y formas que un gato puede ser.

